Macri calificó a la comunidad boliviana como "trabajadora"; Morales agradeció al gobierno las facilidades otorgadas a los bolivianos en el país, pero están latentes las quejas del gobernador jujeño

El gobierno buscó disimular las diferencias políticas

Esta vez no hubo chistes de fútbol, como ocurrió con otros mandatarios. En un encuentro un tanto frío, el presidente Mauricio Macri recibió en Casa Rosada a su par boliviano Evo Morales y ambos manifestaron la necesidad de incrementar los acuerdos comerciales, como el intercambio de gas boliviano por un avión Pampa 3 y la transferencia tecnológica argentina en esta y otras áreas, y de colaborar en políticas migratorias conjuntas.

Macri recibió al mediodía a su par del Estado Plurinacional de Bolivia y destacó que “esta visita la tomamos en el marco de la profunda e histórica amistad que existe entre nuestros países”. Fue cuando ambos mandatarios ofrecieron una declaración a la prensa acreditada luego de recorrer la base aérea de El Palomar, donde el presidente le mostró a Morales el avión Pampa III de fabricación nacional -al que el invitado testeó ingresando a su cabina- dentro de un acuerdo de provisión de gas vigente hasta 2026.   Macri dio un brevísimo discurso en el que calificó a la comunidad boliviana residente en nuestro país como “trabajadora, emprendedora, respetuosa en la convivencia, que siempre nos ha dado una enorme alegría en este esfuerzo compartido de construir una mejor realidad para todos”, y se refirió al intercambio de los aviones Pampa: “el Presidente lo conoció, avión con el que esperamos equipar la Fuerza Aérea Boliviana en un programa de capacitación conjunta”.   Morales, por su parte, agradeció al gobierno argentino las facilidades otorgadas a los ciudadanos bolivianos en el país y sostuvo que, como presidentes, tienen “la obligación de trabajar por el bien de nuestros pueblos”.   Aunque valoró la transferencia tecnológica argentina hacia su país, el mandatario tuvo tiempo para repasar la realidad de sus compatriotas afincados en suelo argentino deslizando alguna crítica. “He visto cómo mis hermanos viven de la fabricación de ladrillos, aunque también escuchamos algunos problemas con textiles. Siempre va a haber problemas que vamos a tener como pueblos migrantes”, indicó.   La problemática de los talleres clandestinos que emplean trabajo esclavo continúa. Y también están latentes las quejas del gobernador jujeño Gerardo Morales, por la falta de reciprocidad del estado boliviano en la atención de salud a ambos lados de la frontera.   “Con el hermano Presidente hemos acordado, por ejemplo, construir tres hospitales para medicina nuclear, todo con tecnología argentina, y tenemos la obligación de buscar estas transferencias tecnológicas como sudamericanos, como latinoamericanos”, declaró, no obstante, Morales al enumerar alguno de los temas acordados durante la bilateral, que venía de postergarse desde hacía varios meses.   Con todo, en el gobierno intentaron disimular las diferencias políticas con el líder del Movimiento al Socialismo, quien mantuvo una estrecha relación con los gobiernos kirchneristas y hoy apoya, casi en soledad, al régimen venezolano de Nicolás Maduro. Prueba de ello fue su presencia el último domingo en La Matanza, territorio donde Cristina Kirchner talla fuerte.   Participó de un encuentro en la localidad de Lomas del Mirador que había sido organizado por la intendenta Verónica Magario y por el diputado de Unidad Ciudadana, Fernando Espinoza. Con foto incluida, que muestra al mandatario un colorido collar al estilo hawaiano que recibió de obsequio, fue declarado por la jefa comunal “visitante ilustre”. “Tenemos el orgullo de recibir a nuestro hermano Evo Morales, que se ha convertido en un símbolo de dignidad y generación de igualdad para nuestros pueblos de América Latina”, lo endulzó Magario en esa ocasión. Ayer los elogios, en tanto, sonaron a palabras de ocasión.

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