Entre las preferencias se encuentran los cursos de artes, idiomas, oficios, Ciencias de la Salud, Humanidades.

3 de cada 10 personas de 60 años o más quiere seguir estudiando

Un informe indica que el 29,9% de los adultos y adultas mayores tiene interés en seguir estudiando. Se trata de 1.800.000 personas de 60 años y más que, de tener posibilidad, les gustaría asistir a alguna actividad educativa.

Este dato refleja el desafío de promover oportunidades para las personas mayores con ganas de aprender y generar interés y entusiasmo en quienes aún no lo tienen.   También se señala que el 10% de los y las adultas mayores participó de alguna actividad, taller o curso durante el último año.     El informe “La capacidad de aprender en las personas mayores” fue presentado recientemente por el Observatorio de la Deuda Social Argentina, de la Universidad Católica Argentina (UCA), en el auditorio de la Fundación Navarro Viola. El mismo fue realizado por el Barómetro de la Deuda Social con las Personas Mayores, en alianza con la Fundación Navarro Viola y el Banco Supervielle.   1,8 millón de personas El coordinador del Barómetro de la Deuda Social de las Personas Mayores, Enrique Amadasi, resalta que hoy, en Argentina viven 6 millones de personas mayores de 60 años, de las cuales 2 millones tienen más de 75 años.   Destaca que “el 30% manifiesta interés por seguir participando de actividades educativas/formativas. Son 1.800.000 personas mayores que respondieron que, de tener posibilidad, participarían de propuestas educativas. Es el equivalente a la población total del partido bonaerense de La Matanza”.   Asimismo indica que “a medida que avanza la edad decrece el interés por participar de acciones educativas. Pero aún, entre los de 75 años y más, hay un quinto de ellos que declaran que, si tuvieran oportunidad, formarían parte” de cursos y talleres. No es una cifra menor, “son 400 mil personas mayores de 75 años y más”, destaca el Doctor en Sociología.   En el informe se detalla:   Personas de 60 a 74 años: el 32,3% respondió tener interés en seguir estudiando.   Personas de 75 años y más: el 22,8%.   En tanto, indica que en el estudio “no se observaron brechas de género” en cuanto al interés por temas educativos, dado que “varones y mujeres manifiestan parecidas respuestas”, 28% y 31,4% respectivamente.   Por otra parte, señala que se registró un mayor interés por acciones educativas “en los hogares donde solo viven adultos mayores, que es el típico caso de una pareja de personas mayores”.   Los datos:   En hogares unipersonales (adultos mayores que viven solos): el 27,8% tiene ganas de seguir estudiando.   En hogares multipersonales puros (donde solo viven personas mayores): 34,4%.   En hogares multipersonales mixtos (adultos mayores que conviven con otras generaciones): 27,7%.   Desigualdades:   Por otra parte, el Doctor en Sociología afirma que “donde aparece un factor claramente de desigualdad del fenómeno de interés por seguir estudiando” es cuando se analiza según el nivel educativo y el socio-económico.   “Un grupo minoritario de adultos mayores que son los que lograron terminar el secundario y más muestran una vejez distinta que otro grupo que tiene el triple de cantidad de gente, que son los que no lograron terminar el secundario. Quienes tuvieron más educación tienen una tasa de interés de seguir estudiando mayor que el resto”, asegura.   Asimismo agrega que, según estratificación social, quienes se encuentran en un nivel socioeconómico medio alto y medio bajo registran mayor interés que quienes están en un nivel bajo o muy bajo. Remarca que es un “factor que influye fuertemente en seguir estudiando”, pero aclara que “aún en el estrato muy bajo hay un 20% que contesta que, de tener posibilidades, seguiría aprendiendo”.   Los resultados son los siguientes: Según nivel educativo:   Hasta secundario incompleto: el 22,7% de las personas mayores respondieron tener interés en seguir estudiando.   Secundario completo y más: 38,7%.   Según nivel socio-económico:   Medio alto: el 53% tiene interés.   Medio bajo: 32,4%   Bajo: 27,2%   Muy bajo: 20%   En otro punto, el Doctor en Sociología destaca que “el interés por seguir estudiando es notablemente más grande en la Ciudad de Buenos Aires (44%), es más bajo en el Conurbano bonaerense (20,9%), y entre las otras grandes áreas metropolitanas y el resto urbano del interior no hay diferencia”, siendo del 28,9% y 33,1% respectivamente.   Participación:   Amadasi destaca que “además del interés” se analizó “si participaron de algún taller, curso” durante el último año, y se registró que “el 10% de las personas mayores” asistió a alguna actividad de tipo formativa/educativa. “Son 600.000 personas mayores, es el equivalente a toda la población de la ciudad de Mar del Plata”, ejemplifica.   Respecto al tipo de institución en la que participaron se registra que “1 de cada 2 experiencias educativas se hicieron en el ámbito privado (50%), un poco menos en el ámbito público (40,8%) y está muy poco desarrollada la oferta en el tercer sector (9,2% en ONG’s, organizaciones barriales, fundaciones)”.   Además, en el informe se detallan las preferencias de las personas mayores con interés en seguir aprendiendo: artes, idiomas, oficios, Ciencias de la Salud, Humanidades, Ciencias Jurídicas, Ciencias Sociales, ingenierías, costura, tejido, peluquería, Psicología, terminar estudios básicos, cocina, computación, entre otras.   Análisis:   Tras la presentación del informe, el licenciado Ramón Vallejos, de la División Promoción Educativa perteneciente a la Secretaría de Promoción Social del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (INSSJP) anuncia que el programa UPAMI (Universidad Para Adultos Mayores Integrados) cumple su 10º aniversario. Destaca que el programa educativo para afiliados a la obra social es gratuito y no se requieren conocimientos previos, comenzó como experiencia piloto en el 2008 pero se consolidó en 2009. “En estos diez años se realizaron 20.460 cursos, de los que participaron 305.908 afiliados”, remarca. Y respecto al género de los y las participantes afirma que “existe una gran diferencia porque el 82% son mujeres”.   La Magíster en Gestión de Servicios de Gerontología y referente institucional del Programa UPAMI en la Unidad de Gestión Local VII-La Plata del INSSJP, María Nair Tordó, destaca “la educación como herramienta de integración social para las personas mayores”, mediante la cual “siempre se tiende a mejorar la calidad de vida, la autoestima, la socialización”. En tanto indica que entre los cursos “tienen ascenso los de usos de nuevas tecnologías y los de derechos, cómo es el acceso al sistema de salud, qué hago con mis bienes, entender el sistema previsional”.   Por su parte, el trabajador social y psicólogo social David Zolotow, creador y primer director del Programa UNITE (Universidad de Tercera Edad), de la Facultad de Ciencias Sociales, de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, y corresponsal por Argentina de la Red Latinoamericana de Gerontología, señala la importancia de fomentar la creación de centros de estudiantes en los proyectos educativos para personas mayores, dado que “podemos pensar en integración, participación y activismo”. También hace referencia a la Gerontagogía como “la pedagogía destinada a conocer las características de la enseñanza y el aprendizaje de las personas mayores”.   En tanto, el Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación José Yuni, investigador del CONICET, afirma que los programas educativos para adultos y adultas mayores “tienen una fuerte impronta en el interior” del país. Recuerda que “hace 30 años era impensado que una persona mayor pudiera aprender”, prejuicio que se fue combatiendo con el trabajo desarrollado por las universidades. “Cuando las universidades nos hemos hecho cargo, a través de los programas educativos, se visibilizó no sólo que las personas mayores podían aprender sino que con ese aprendizaje podían volver al seno de la sociedad con proyectos de voluntariado, con acciones, y se fue sensibilizando, ayudando a construir esta imagen que hoy se tiene, que tras la jubilación muchos tienen como proyecto estudiar algo”, afirma. También destaca el trabajo que se realiza en “los 3.000 centros de jubilados” del país.

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