El heredero al trono expresó su grave preocupación por el uso de pantallas entre los jóvenes.

Para el príncipe Harry, las redes sociales “son más adictivas que las drogas” y Fortnite “debería prohibirse”

El príncipe Harry de Inglaterra causó controversia con sus dichos, al calificar a las redes sociales como "más adictivas que las drogas" y asegurar que el videojuego Fortnite "debería prohibirse".   Durante una visita a la Asociación Cristiana de Jóvenes de South Ealing para un evento sobre salud mental, el duque de Sussex expresó su grave preocupación por los videojuegos y las redes sociales que, según dijo, crean niños adictos a las pantallas.   Harry sostuvo que los padres no saben cómo manejar los desafíos de los medios digitales, y manifestó que "un juego como Fortnite, por ejemplo, puede no ser tan bueno para los niños".   "Los padres se rindieron, no saben qué hacer al respecto", agregó. "Es como esperar a que el daño se haga y que los niños aparezcan en las escaleras de la casa y las familias se rompan. Fortnite no debería estar permitido. ¿Cuál es el beneficio de tener ese juego en casa?", indicó el marido de Meghan Markle.   "Fueron creadas para ser adictivas, una adicción para mantenerte frente a una computadora el mayor tiempo posible. Es tan irresponsable", advirtió el hijo de Lady Di y el príncipe Carlos sobre las redes sociales.   En ese sentido, indicó que "son más adictivas que las drogas y el alcohol. Sin embargo, son más peligrosas porque están normalizadas y no tienen restricciones. Estamos en una época que altera la mente", a la vez que remarcó que sin una conexión humana "cuando tenés un problema no tenés a donde ir y el único lugar al que podés ir es a Internet y probablemente termines siendo víctima del bullying".   Paradójicamente, los dichos del príncipe llegan justo un día después de que él y la Duquesa de Sussex lanzaran su propia cuenta de Instagram, que llegó a un millón de seguidores en sólo cinco horas y 45 minutos y ahora sobrepasó los 3,6 millones de seguidores.   La controversia con Fortnite Fortnite es un fenómeno global, jugado obsesivamente por niños, raperos, atletas profesionales y contadores de mediana edad. Es una juego de lucha a muerte en el que gana el último que queda en pie y en el cual los jugadores pelean por armas, recursos y supervivencia en una isla devastada por la tormenta.   Como un juego que es social, fácil de jugar y difícil de dominar, ha sido un éxito particular entre los niños en edad escolar, lo que generó inquietud entre maestros y padres.   La adicción a los videojuegos como un nuevo trastorno mental fue incluida el año pasado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Clasificación Internacional de Enfermedades (IDC).   Según el apartado sobre el tema en el IDC-11, este mal se caracteriza por un "comportamiento de juego persistente o recurrente que se realiza principalmente por Internet”, que se evidencia en tres conductas características: primero, perder el control sobre la frecuencia, la intensidad y la duración de la actividad; segundo, que los juegos pasan a tener prioridad sobre otros intereses de la vida y actividades diarias; tercero, que la conducta se mantiene pese a que empieza a traer consecuencias negativas para la persona.   "Incluimos el desorden de jugar de forma adictiva tras analizar las pocas evidencias que tenemos y tras escuchar a un Comité Científico que sugirió incluirlo como una enfermedad que puede y debe ser tratada", explicó este lunes el director del departamento de Salud Mental y Abuso de Substancias de la OMS, Shekhar Saxena.   "Es algo que se puede prevenir y que no aparece de un día para el otro. La conducta adictiva va avanzando a medida que se instala el comportamiento", explica Verónica Mora Dubuc, psiquiatra de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA). "En 2012, en un estudio que hicimos con alumnos de escuela media, ya notamos una población en riesgo por la frecuencia y la intensidad con la que juegan, pensando en que los jugadores diarios de más de cuatro horas con esas dos variables ya muestran un comportamiento llamativamente problemático", agregó.   "Se viene viendo mucho en los últimos tiempos. Cada vez más, en la práctica clínica, lo notamos en chicos chicos. Además se ve que los padres avalan esta situación, ni la consideran un problema. Muchos incluso se quedan tranquilos al verlos jugar tanto porque al menos saben dónde están. Por eso, muchas veces primero hay que empezar por orientar a los padres", señala la psicoanalista Diana Ramos, docente y supervisora de la Institución Fernando Ulloa.

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