Durante una hora y media hablaron sobre la situación del país y desde la Iglesia se planteó la preocupación por la delicada situación social producto de la pobreza y la falta de trabajo

El Episcopado trató varios temas con el gobierno

En medio de la emergencia económica y social, el Episcopado recibió al jefe de Gabinete, Marcos Peña, que compartió su visión sobre la ‘situación del país’ al tiempo que los obispos le comentaron la preocupación por ‘la delicada’ coyuntura e hicieron suyos algunos reclamos de los curas villeros como el pedido de una mayor financiación de la emergencia en adicciones.

La reunión había sido pedida por el gobierno hace unos días y finalmente tuvo lugar ayer por la mañana en la sede eclesial en el barrio de Retiro, a donde Peña concurrió acompañado por el secretario de Culto, Alfredo Abriani, y ambos fueron recibidos por monseñor Oscar Ojea, titular de la CEA.   ‘Esta vez fue a agenda abierta’, indicó, con picardía, una fuente religiosa, sobre el encuentro que se extendió durante una hora y media y, según las fuentes, tuvo un tono cordial.     El encuentro se produjo a pocos días de que la totalidad de los obispos argentinos viaje a Roma -entre el 28 de abril y el 18 de mayo- para la tradicional visita ‘Ad Limina’ que realizarán al papa Francisco, para llevarle un diagnóstico de la situación del país y de la Iglesia, incluyendo su ‘preocupación social’.   Con todo, la reunión resultó sorpresiva y, de hecho, no hubo fotos que retrataran la cita. En Casa Rosada negaron que haya sido fruto de la necesidad del Ejecutivo de ‘explicar’ la difícil coyuntura social y económica que registra una inflación interanual del 40% y una pobreza del 32%.   ‘No había necesidad de ir a explicar. Marcos se viene juntando con varios sectores como la UIA (industriales), empresarios y banqueros’, argumentó un funcionario consultado al hacer referencia al acercamiento del jefe de gabinete con distintas organizaciones en los últimos días.   Acompañaron a Ojea, monseñor Mario Poli, vicepresidente del Episcopado y monseñor Carlos Malfa, secretario general. Peña les trazó ‘un amplio informe sobre la situación del país expresando la necesidad del diálogo para afrontar los desafíos que presenta la situación actual’, de acuerdo a un comunicado de la entidad.   ‘Vinieron a contar la visión de este momento del país y estuvo bien. Pero los obispos le dijeron sobre la delicada situación social producto de la pobreza y la falta de trabajo. Le pidieron un aumento en el presupuesto para que todas los programas en adicciones en centros barriales y los Hogares de Cristo’, explicó a este diario una calificada fuente eclesial.   El último jueves, en declaraciones a radio Dime, el padre Pepe Di Paola, que hoy trabaja en un hogar de villa La Cárcova (en San Martín), denunció incumplimientos en la implementación de la denominada emergencia en Adicciones. ‘Hay fondos que deberían destinarse para la emergencia. Hay acciones, pero no alcanzan para la magnitud del problema. Falta mayor cantidad de recursos, en muchos barrios no hay nadie’, explicó.   En el gobierno trataron de bajarle el tono al reclamo. ‘Fue el mismo comentario que hacen los obispos del tema adicciones en cada uno de los encuentros’, contaron desde Culto.   En las últimas semanas el padre Eduardo Farrel, de la localidad bonaerense de Merlo, también ha bajado mensajes críticos hacia el oficialismo y un llamado a la unidad de los referentes sociales de la zona ante la crisis. De hecho, en el distrito del oeste del conurbano muchas familias volvieron a practicar el trueque para garantizarse bienes de subsistencia.   Ayer las fuentes remarcaron que los prelados contaron a los funcionarios ‘lo que la Iglesia viene expresando a través del territorio’. Y remarcaron la necesidad de recrear las condiciones ‘que siempre se requieren para un diálogo fructífero y auténtico, más aún por la delicada situación del país en esta coyuntura’.   ‘Hablamos de la necesidad de avanzar y profundizar en el diálogo. Fue una charla para que los obispos sepan de primera mano cómo estamos viendo el proceso económico, la situación política y social, el año de elecciones’, declaró, a su turno el secretario de Culto Abriani.   ‘Sin diálogo es imposible gobernar’, fue una de las frases que el obispo de San Isidro le dedicó a los visitantes, según trascendió.   Hubo dos temas sensibles que no formaron parte de la conversación: una eventual visita del papa Francisco a la Argentina para el año próximo y el debate sobre el aborto, que generó cortocircuitos con la Iglesia el año pasado cuando el presidente Mauricio Macri decidió impulsar el debate en el Congreso.

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