En función del rendimiento de la Selección en los próximos partidos frente a Venezuela y Marruecos y la participación en la Copa América, dependerá el futuro del entrenador, sujeto a una evaluación nada complaciente.

Scaloni y la cuenta regresiva

¿De qué va a depender la continuidad de Lionel Scaloni al frente de la Selección después de la Copa América en Brasil? Lo evidente es que Scaloni sigue siendo un técnico provisorio. Lo admitió el Flaco Menotti desde su flamante rol de Director de selecciones nacionales: “Está en evaluación y él lo sabe”.

Para afirmarse en el cargo luego de la disputa de la Copa América a realizarse entre el 14 de junio y el 7 de julio próximo, la Selección nacional tendría que encontrar un estupendo funcionamiento a partir de una idea que privilegie un fútbol ofensivo elaborado.   “Si juega como Holanda 74, sigue”. La frase de autor anónimo describe desde una exageración contemplada la realidad que le tocará vivir al entrenador en unos meses. Por eso hablar del cargo que hoy ostenta en función de una cuenta regresiva no parece un horizonte descabellado. En absoluto.     Los dos partidos, este viernes frente a Venezuela en Madrid y el martes 26 ante Marruecos en Tánger, servirán para ir midiendo las respuestas del equipo con la presencia asegurada de Messi en el primer encuentro y sobre todo, las señales que puede brindar Scaloni en una situación de alta complejidad que lo pondrá a prueba.   Se juega Scaloni su futuro en la Selección en los próximos tres meses y medio. Y por supuesto él no lo desconoce porque así quedó planteado mientras se iban sucediendo los acontecimientos. Cada partido asume la figura de un examen. Este riesgo hasta el momento lo fue metabolizando con una serenidad aparente o auténtica que no habría que subestimar.   Es válido reconocer que Scaloni supo ser prudente en sus declaraciones a la prensa. Midió cada paso que dio. Claro que el escenario que le presentó Messi con su nuevo regreso en una instancia que Menotti consideró poco aconsejable, le complicó el panorama.   “Yo ahora no lo hubiera convocado, teniendo en cuenta el calendario que tiene por delante en el Barcelona”, señaló Menotti. El tema es que Messi se convocó solo. No lo llamó Scaloni para sumarse al plantel. Y Scaloni accedió al pedido de Messi. ¿Podía hacer otra cosa? ¿Está en condiciones Scaloni de explicarle a Messi que lo mejor era esperar la Copa América? ¿Tiene espaldas para cambiar figuritas con Messi? Todo indica que no. Y Messi tampoco lo ignora.   Esta circunstancia agitó las aguas de por sí turbulentas. Porque Scaloni parece estar obligado a jugar sin red, con la sombra amenazante de un reemplazo que en el plano ideal sería Marcelo Gallardo.   A Menotti le gusta Gallardo, entre otras cosas porque sostiene que en la dificultad de encontrarse con planteles que en el fútbol argentino suelen desarmarse cada seis meses, el Muñeco mostró inteligencia, versatilidad y recursos para volver a construir algo valioso. Y a Gallardo le cierra tener a Menotti como tutor ideológico de la Selección, más allá de calificarlo como una “eminencia dentro de nuestra cultura futbolística”.   En el marco de exigencias de ninguna manera menores, Scaloni tiene la chance de re significarse como un técnico influyente desde el arranque del partido ante Venezuela. Estas son las cartas que dispone hasta el cierre de la Copa América.   Por eso aquella frase (“Si juega como Holanda 74, sigue”) de autor anónimo hay que tomarla con pinzas dentro de un contexto. Tendrá que convencer y satisfacer paladares exigentes la Selección para que su entrenador aliente expectativas reales de continuidad.   Si esto no ocurre, si la Selección no conquista una idea y un funcionamiento atractivo, Scaloni habrá sido un pasajero en tránsito.

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