Hablan de “espiral de cementerio” y de “desorientación espacial”. Se desprende a partir de los datos brindados por el informe preliminar de la agencia que investiga los accidentes aéreos en el Reino Unido.

La dolorosa muerte de Emiliano Sala: las razones de la brutal caída del avión

En el brutal accidente que terminó con la vida del futbolista argentino Emiliano Sala, el avión se zambulló de trompa en el Canal de la Mancha. El ritmo del descenso -que se mide en pies por minuto- es de 500 pies y el descenso que tenia cuando cayó era de 7.000 pies por minuto. Eso implica un descenso totalmente fuera de control. Catorce veces más rápido que lo aconsejado. Se trata del mismo inconveniente que sufrió John Kennedy Jr. cuando piloteaba el avión que se desplomó rumbo a Martha Vineyard en 1999. Son dos casos de “desorientación espacial” típicos.

Según los especialistas, tras leer con atención el informe preliminar de la agencia británica de investigaciones de accidentes aéreos británica (AAIB), el caso se conoce como graveyard spiral, en castellano espiral del cementerio: una zambullida de un piloto que no está entrenado o no tiene capacitación adecuada cuando vuela bajo condiciones meteorológicas de instrumentos (IMC).   El graveyard spiral es un fenómeno común a la noche oscura, con mala meteorología, cuando el horizonte no existe y el piloto no se puede orientar visualmente. La falta de horizonte genera ilusiones sensoriales que se conocen técnicamente como “desorientación espacial”. Una teoría que fue advertida por el piloto y entrenador Juan del Azar a Clarín, cuando analizó las posibles de las causas del accidente sufrido por el avión que llevaba Sala desde Nantes a Cardiff el pasado 21 de enero.   El síntoma incluye a componentes biológicos y físicos. Si bien puede haber una falla mecánica, generalmente esa es no la causa. Es el sentido del equilibrio del piloto que lo lleva a esa zambullida en espiral. No reconocer ni responder a los instrumentos es la fuente más común de esta clase de accidentes.   Físicamente el piloto cree que está volando al nivel de las alas, pero con descenso indicado en el altímetro y indicador vertical de velocidad. Esto lleva a un piloto a subir o bajar.   La realidad es que el avión está en un ángulo y va a describir un gran ángulo en el cielo, como se puede ver en la última trayectoria del Piper Malibu que trasladaba a Sala. Si ajusta esos controles, el avión va a descender en un circulo o spiral.   También hay aspectos que están vinculados al equilibrio en dos estructuras en la zona de los oídos: los canales semicirculares, que detectan cambios de aceleración angular, y los órganos otolitos, que detectan cambios en la aceleración lineal y la gravedad.   Una conexión entre el sistema vestibular y los ojos ayuda a mantener el equilibrio y los ojos focalizados cuando la cabeza se mueve y el cuerpo rota. Esos canales proveen información a la mente.   En un caso de graveyard spiral, la mente del piloto se ajusta mal a su nivel real. No se apoya en los instrumentos de altitud porque el vestibular esta reporteando mal la fuerza de gravedad en la cabeza del piloto.   Si el avión dobla hacia la izquierda, el piloto por más de 20 segundos va a experimentar la sensación de que la maquina está doblando a la derecha. La única solución es que el piloto se entrene con un instructor y aprenda a volar con instrumentos. No fue el caso de Dave Ibbotson, que transportaba a Sala y que según el primer reporte de la AAIB seguía el plan de vuelo con un software en una tableta, con un sistema para amateurs y con una licencia privada no comercial.

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