El control de la calle en un año electoral

El control de la calle

Los episodios registrados el último viernes en Constitución, donde la policía porteña impidió que la Unión de Trabajadores de la Tierra instalará una feria para hacer un “verdurazo”, y de este miércoles frente al Congreso, donde la fuerza de seguridad evitó un corte total del tránsito por parte de trabajadores de la empresa de artículos escolares Mardygraf, indican un cambio de actitud respecto de lo que se conoce como el control de la calle.   Si bien en ambos casos la fuerza que desbarató las acciones pertenece al gobierno de la ciudad de Buenos Aires, es lógico inferir que esto tiene que ver con una estrategia que también incluye al gobierno nacional. En muchas oportunidades se supo que hubo ciertos cortocircuitos entre la Casa Rosada y la jefatura de gobierno porteña por una suerte de “pasividad” de la Policía de la Ciudad ante numerosos piquetes y marchas que se realizaron en las calles céntricas entre 2016 y 2018.   Ahora el panorama parece haber cambiado, y no se puede obviar que ambas administraciones -la nacional y la porteña- empiezan la carrera electoral con miras a sus respectivas reelecciones. En ese contexto, la idea de Cambiemos es hablar lo menos posible de economía -dada la crisis que se viene arrastrando y que habrá que ver si se remonta un poco antes de las PASO de agosto- y más de otros temas, como la lucha contra la corrupción, contra el narcotráfico y contra la inseguridad en general. Ahora se sumaría otro tópico que, como los anteriormente citados, responde a una demanda ya conocida del electorado, sobre todo del PRO.   Tiene que ver con ponerles fin a los cortes de tránsito, en particular en casos de manifestaciones que no sean muy numerosas, pero que estén identificadas con partidos, gremios o agrupaciones sociales. Este miércoles el accionar policial terminó con heridos -entre ellos un efectivo- y detenidos. El viernes no había pasado de empujones y algunos golpes, además del uso de gas pimienta.   El peligro claro de esta concepción dura del control de la calle es que, en casos de concentraciones más numerosas y con manifestantes que no estén dispuestos a dejarse correr fácilmente, la situación se desborde y se caiga en hechos de represión que, por cierto, al gobierno no le convendrían demasiado, más allá de que siempre van a estar los que aplaudan esto de “sacar a patadas a los negros y vagos que solo saben molestar a los demás”. Arranca la campaña y muchas cosas pueden pasar.   Javier Carrodani - Fuente : Diario Crónica

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