Polifacético, en Mardel dirige y actúa, estrena mañana una película junto a Echarri en las carteleras de cine y una miniserie llamada El Mundo de Mateo. En medio de tanto trabajo, niega el romance con Juana Viale, su compañera

"Estoy solo y voy a seguir solo por un largo rato"

A punto de estrenar Happy Hour: Dale espacio a tu deseo, el nuevo film del que participa, Luciano Cáceres, atraviesa un fecundo verano. Como versátil actor y director, se multiplica en dos variadas puestas en el Teatro Auditorium de Mar del Plata; 40 días y 40 noches y El Ardor, en diferentes películas que se avecinan y en El mundo de Mateo, una miniserie de Cablevisión Flow que lo devuelve nuevamente al estrecho vínculo de la ficción televisiva de la que durante largos años se nutrió.

“Fueron 3 semanas de corrido filmando en Río de Janeiro y volver a trabajar con Pablo (Echarri) después de El Elegido, fue genial. Fue un lindo reencuentro después de la novela ya que no habíamos trabajado más juntos”, dispara de entrada Cáceres, en un mano a mano, aludiendo a Happy Hour, la trama cinematográfica de producción brasilera-argentina, dirigida y co escrita por Eduardo Albergaria y protagonizada por Letícia Sabatella y Pablo Echarri, que el jueves arribará a las salas.   “Fue una gracia conocer a este director, un tipo muy cálido, muy claro. La propuesta de filmar en Brasil me sedujo. Es abrir puertas, es intercambio, conocer otro lugar y la garantía de trabajar con Pablo y los productores, fue algo imposible de rechazar”, cuenta en referencia a la película que lo liga a Echarri, luego del culebrón que compartió en 2011 por la pantalla de Telefe.   “Justo venía de hacer Los ricos no piden permiso y empecé a filmar”, explica el actor de fulgurantes ojos azules. “Terminó la novela y arranqué con Punto muerto que era una película de terror, de género, y ésta, en cambio, era otro color. La multiplicidad de colores es muy atractiva. Siempre cuando hay contraste me tira más a la elección para poder mostrar otros colores”, revela.   “A veces en los proyectos más chicos hay un desafío actoral más grande y en los proyectos más grandes hay una participación actoral para mí. Eso es lo que hace que uno sobreviva en este oficio y lo que nos hace crecer”, dice con sabiduría el hombre que niega a rajatabla el romance que le adjudican con Juana Viale, su compañera de teatro en 40 días y 40 noches, pieza que dirige y en El Ardor, que encabeza.   “Son todos lugares donde yo puedo desplegar mi oficio. Todo tiene su técnica, su espacio, su tiempo”, deslizará luego Luciano sobre su variado desempeño tanto en el cine, en el teatro como en la televisión que vio crecer y masificar su figura.   “Es un lugar en donde desarrollo mi oficio y yo la paso muy bien en la televisión. Para mí es lo más organizado que vivo. Es lo más parecido a un trabajo común. Te organiza mucho la televisión, si bien es muy desgastante y con muchas escenas por día”, admite el intérprete de ciclos tales como El elegido, Graduados, Sres. Papis, Signos, Los ricos no piden permiso, la serie de Netflix Estocolmo, Fanny, la fan y Cien días para enamorarse.   “También está la técnica y lo que imprime la tele. Si laburas con responsabilidad también se pueden hacer cosas buenas, construir tu personaje y desarrollar tu oficio ahí. Si tenés claro el contexto, vas, pones la mejor y manifiestas tu actividad. Yo siempre puedo elegir. Elijo en todos lados y me eligen también. Vamos alternando. Venía de muchos años seguidos de tele. El año pasado no hice tele, solo una participación en 100 días y luego filmé una miniserie hacia fin de año que es El mundo de Mateo”, devela Cáceres respecto a la primera miniserie producida por Flow que se verá hacia finales del mes de marzo.   “Es un policial de Mariano Hueter con Fernán Mirás y Martina Guzmán. Mi personaje es el comisario del pueblo. Tiene una trama muy interesante. Habla de temáticas adolescentes y de un pueblo que va descubriendo como se mueven los hilos y los poderes de este lugar. Te va enganchando cada vez más. Todo el tiempo te parece que va para un lado y en realidad va para el otro. Está muy bien escrita, muy bien filmada. Está buena la propuesta’", resume de este policial de ocho capítulos, centrado en una historia de bullying y el mundillo de la adolescencia que encaran, además de los mencionados, Tato Quattordio y participaciones de Federico D’Elía, Guillermo Pfening y Cecilia Dopazo.   “Es el momento de las series así que estamos muy contentos Ahora podés verlas como quieras, dos o 3 capítulos si querés, a la hora que quieras. Por el momento la gente tiene el control’, concluye entusiasta.   - ¿Y vos en lo personal te dejas llevar por el deseo de mantener otras relaciones estando en pareja tal como ocurre en Happy Hour?   -Yo no lo sé. Depende del acuerdo que vos tengas y de las necesidades de la pareja. Cada pareja es un mundo de a dos, siempre estableciendo acuerdos claros y demás yo creo que cada variación es posible. Claramente si uno está compartiendo la vida con alguien, todo eso debe ser acordado. A mí no me pasó. Yo soy solo. Y voy a seguir solo un largo rato.   “No tengo ningún romance con Juana” ”Me llevo bien con la exposición. Creo que tiene que ver con el trabajo, con los personajes que hago y uno puede convivir con eso también. Es cierto que vos estás conviviendo en la casa de las personas por más que ellos no vean tu intimidad. Pero me llevo bien. No sé si se conoce tanto de mí. Es más, la imaginación y lo que se cree que lo que es. A mi intimidad la resguardo al máximo. Que cada uno imagine y piense lo que quiera. Yo sé muy bien qué es lo que hago con mi vida”, señala Luciano con firmeza quien, pese a la inevitable exposición pública, sabe cultivar un perfil bajo.   En ese marco, asegura que ninguna relación amorosa lo une a su compañerita del Teatro Auditorium Juanita Viale. "!Se inventan un montón de cosas. No vieron nada”, agrega tajante respecto a unas fotos que los muestran muy juntos y desmiente compartir las tardes en la casa de ella en Mar del Plata.   “Son cosas que compartimos todos los días, todo el tiempo. Estamos haciendo temporada y es cómo se quieren comunicar las cosas. Fuimos todos a la casa. Yo estoy solo y estoy bien así. No tendría problema en decirlo, pero bueno, que cada uno fantasee con lo que quiera. No lo digo yo. Es así”, asegura Cáceres que dice conocer largamente como colegas a la nieta de Mirtha Legrand.   “Nos conocemos de Los Ricos (no piden permiso), después compartimos la serie Estocolmo. Yo fui a ver su obra, ella la mía. Y después cuando Valentina Bassi se quedaba haciendo teatro con La ratonera y se fue de la obra, con la producción y junto con Leonor (Manso) la convocamos para las dos obras. Y se copó”, detalla el muchacho que se separó en forma conflictiva de Gloria Carrá, con quien tiene en común a la pequeña Amelia.   "La dirección es mi espacio más creativo" Cáceres, dirige teatro desde hace más de 20 años. Esta vez, trabajó como intérprete en la pieza El Ardor, y como director en 40 días y 40 noches. “Estoy contento con la temporada. Fui muy bien recibido, es mi segunda temporada en Mar del Plata con El Ardor en el Auditórium. El autor Gonzalo Demaría tenía escrita una historia para Leonor Manso y a partir de allí comenzamos a trabajar. Es una compañera de ruta, es amiga, es familia y siempre es un placer compartir con Leonor’, comenta. ‘Me gusta mucho dirigir, y también me gusta actuar. Pero sobre todo vivo de la actuación. La dirección es mi espacio más creativo, es poder construir munditos, llevar la batuta. Para cosas más dinámicas y para lo demás uno sabe y conoce los tiempos. Facilita que uno sea actor en la dirección”.   Concebido en el escenario como fruto de un amor prohibido En tiempos de poliamor y de nuevas maneras de relacionarse y de manifestar el deseo, la película Happy Hour plantea, en tono de comedia, lo que antes, dentro de los cánones de los matrimonios ortodoxos, estaba vedado. Luciano Cáceres se atreve a descorrer ese velo y a relatar su historia personal.   “Es contar lo que le pasa a gente de 40. Como en el segundo título de la película; darle espacio a tu deseo; este matrimonio se plantea ver si puede separar y tener otras experiencias sexuales además de las que tienen en el matrimonio. Y empieza a entrar la cabeza y esa cabeza empieza a construir montón de prejuicios que se tienen adentro. Es una comedia dramática, generacional y para mí fue una experiencia estupenda. Un placer. Mi personaje es más lúdico, viene a ser como el tercero en discordia, pero después nos enteramos que tiene otra historia”, aclara este experimentado actor que en breve estrenará también el film Lobos junto a Daniel Fanego.   “Antes el tema del deseo era cerrado, pero tenía una historia oculta”, retoma. “Es mi historia familiar. Mis padres estaban casados con sus respectivas parejas y fruto de un amor prohibido nací yo. Y así fue como ellos se juntaron y siguieron hasta que mi mamá falleció. Fui concebido literalmente en un escenario. El teatro de calle Rincón. En estos tipos se habla de cierta apertura y creo que no a todos les funciona este tipo de vínculo”.

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