Y los abismos no son aspiracionales

En los últimos días el gobierno evaluó su gestión al ingresar al cuarto año de mandato. La vicepresidenta Gabriela Michetti definió como metas "aspiracionales" las promesas incumplidas. El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, consideró, en modo de disciplina olímpica, que desde 2015 se fijó "una vara muy alta" ante problemas delicadísimos.   Son dos ejemplos de afirmaciones públicas y la gama es más amplia. No faltaron voces respecto del clásico "no poder pese a querer" y en líneas sin tanto poder de decisión se hizo foco en los convenios de trabajo como freno de la economía. No faltó quien objetó el aguinaldo en la misma línea de análisis. Los dichos resumidos se ofrecieron en ejercicio de la libre expresión que todavía nos incluye.   Empero, el contraste con datos duros es letal: la pobreza alcanza al 33,6% y la padecen 13,6 millones de personas. Con la pérdida de empleo sin pausa, la reinserción laboral, sobre todo para mayores de 40 años, es del 0% y 2019 llega con las peores expectativas de contratos de trabajo en 12 años. Amén de la recesión y el endeudamiento externo.   Pues bien, mientras la Real Academia (RAE) todavía no define el significado de "aspiracional", la cátedra del marketing bosqueja que tal neologismo se circunscribe en cuanto a una persona que "desea hacer uso de un producto o servicio pero no puede" y acota que tal deseo "genera que esa persona se imagine el producto o servicio y lo viva a través del anhelo, aspire a tenerlo".   La referencia a la altura de la vara exime de mayores detalles, por lo que es posible inferir que nada bueno surge de mantener la estrategia política de minimizar la realidad desde el léxico, sobre todo mientras la robustez de la grieta supera la dinámica del agujero de ozono. La historia reserva un ejemplo sobre lograr objetivos o tomar atajos forzando enconos.   Pirro, rey de Epiro, logró triunfar sobre los romanos masacrando a su propia tropa. Al contemplar el resultado de la batalla se cuenta que reflexionó: "Otra victoria como ésta y volveré solo a casa".   Luis Autalán - Fuente : Diario Crónica

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