El Papa Francisco sigue marcando la historia.

Un hombre de lucha

El Papa Francisco  está muy bien de salud. Ni siquiera lo van a operar de cataratas. Acá en Roma, en cada homilía, audiencia, sus palabras son concretas. Cotidianas. Un bálsamo para el alma. Verlo así, mano a mano, en la cima del mundo, es darse cuenta de que algunos argentinos desarrollaron el vicio de quejarse, no archivan una solución.   Son quejas inútiles. Crean un círculo vicioso que no conduce a ninguna parte. Jorge Bergoglio no se despierta día a día para leer los diarios de Argentina, ni las críticas de los mediocres que obedecen a intereses para embarrarlo que les aportan dinero contante y sonante. Su pontificado no es una tormenta.   Es un acontecimiento profético. Exhorta a cuidar, especialmente, de la humanidad pobre, oprimida, indefensa. Él no es la lucha, sí es un hombre que lucha. Denuncia a los políticos del clientelismo, el abuso de poder. Esa pregunta tan ridícula que se debate tanto en los programas de radio y TV: ¿por qué va a Panamá y no viene a la Argentina? Orejas de burro. Analfabetos de la Biblia. Las JMJ, que son las Jornadas Mundiales de la Juventud, se sortean.   Las últimas fueron en Polonia y salió Panamá. Cuando dio la noticia, Francisco dijo: "No sé si voy a estar, pero va a haber un Papa". Cuando fue a Brasil, en su incipiente papado, no lo decidió él, era una gira pendiente de Benedicto. Molesta a intereses poderosos cuando anuncia que no se puede servir a Dios y a la riqueza.   El privilegio de las misas en Santa Marta es un legado de gratitud para Crónica. Buena memoria: no se olvida de sus años de acompañamiento como cardenal, cuando tantas veces éramos los únicos que dejábamos testimonio de su palabra. Él oficia solo, en la capilla de su casa, ante no más de treinta personas.   En esta homilía propuso viajar por el guardarropas: ¿cuántos pares de zapatos tengo? Dos, tres, cuatro, quizá veinte. Él conoció a un monseñor que tenía 40. Le propuso que, por lo menos, donara la mitad. Puso de ejemplo la ropa y cuántas prendas no se usan jamás o sólo una vez al año. Lo que no me es útil a mí, le será útil a otro.   Alicia Barrios - Fuente Diario Crónica

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