Entre tanto desorden, llega el G20

Cuando todavía se discute en los medios y en la calle sobre el fracaso en el operativo de seguridad para el partido entre River y Boca y sobre los múltiples problemas que volvieron a quedar en evidencia -las barras en el fútbol, la impericia para prevenir incidentes, la falta de resolución por parte de los entes que organizan espectáculos, la actitud de las partes involucradas de buscar ventajas para su lado, etc.-, los mandatarios de los principales países del mundo están a horas de embarcarse rumbo a Buenos Aires, para la trascendental cumbre del Grupo de los 20 ( G20) que se realizará el viernes y el sábado.   Al episodio de la Copa Libertadores se le suma el contexto de protestas callejeras casi diarias, en las que muchas veces quienes las realizan se animan a desconocer la autoridad de las fuerzas de seguridad, bajo el argumento de que su desprestigio social las inhabilita tácitamente para ejercer cualquier medida de contención o control de los reclamos.   Sin embargo, las perspectivas de que una reunión del peso del G20 -que implica el vallado de gran parte de la Capital Federal- pueda concretarse sin incidentes de importancia residen en que, de la organización y ejecución de los procedimientos, participan fuerzas de seguridad de los países visitantes, que por cierto cuentan con experiencia en el resguardo de este tipo de encuentros.   Como en cada reunión del G20, habrá manifestaciones que cuestionan la globalización y las políticas de los gobernantes. En ese contexto, la conducta de los grupos locales que habitualmente se manifiestan -a caballo de la grave situación económica actual- dependerá de si interpretan que esta cumbre puede ser algo que le sirva al país en general o solamente al gobierno nacional.   En cualquier caso, no le ayudaría a la Argentina que se produzcan desmanes y enfrentamientos como se han visto en otras ciudades donde hubo G20.   Javier Carrodani - Fuente : Diario Crónica

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