Pero pueden quedar en coma

La tercera ley de Newton dice: "Por cada fuerza que actúa sobre un cuerpo, éste realiza una fuerza igual, pero de sentido opuesto sobre el cuerpo que la produjo". En otras palabras, toda acción genera una reacción. En nuestro país asistimos a un momento histórico como sociedad para el que, da la sensación, no estamos preparados.   Por esa manía tan argentina de llevar todo al extremo, es que cada nueva idea es fomentada y difundida con fiereza, a veces de manera agresiva, y su opuesto es igual o más intransigente. El resultado es una balanza alocada que oscila constantemente y no encuentra nunca el equilibrio.   La Educación Sexual Integral (ESI) era lo único en que "verdes" y "celestes" parecían haberse puesto de acuerdo durante aquellos días álgidos de debate legislativo sobre la despenalización del aborto. Sin embargo, cuando se desempolvó la normativa original, existente desde 2006 y planificada por el Consejo Federal de Educación -del que participan los ministros de Educación de las provincias y también las iglesias católicas-, se armó el despiole.   Padres enfurecidos irrumpiendo en los salones de clases para evitar, a veces a los golpes, que se imparta esta materia. Docentes formando barricadas y, algunos, aprovechando el desconcierto general para meter ideologías que no tienen nada que hacer allí. En el medio, los chicos, que terminan por lo general aprendiendo más de sus pares y los youtubers, cuando no de la peor forma: solitos en la calle.   El colegio Calasanz, del barrio de Caballito, exige a quienes pretendan inscribir a sus hijos la firma de un documento en el que se manifiestan en contra de la despenalización del aborto y la ESI. Este tipo de movidas provocan burlas, confusión y la ridiculización de los que piensan diferente.   No podemos ponernos de acuerdo en nada y, por eso, los problemas nos siguen pasando por encima.   Analía Caballero - Fuente : Diario Crónica

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