Con la certeza de que la verdad siempre gana

Con la certeza de que la verdad siempre gana

San Pedro tiene la dimensión de mas de cuatro plazas de Mayo juntas. Todos los miércoles, aunque diluvie, 250 mil personas de todo el mundo, esperan la audiencia publica, para vivar, rezar y oír al Papa. Nunca decayó. Es la envidia de cualquier político. Francisco, en el tema de los abusos, fue tolerancia cero desde el día que asumió el pontificado.

Está claro que durante años la Iglesia fue indiferente al tema. Esto cambió porque tanto Benedicto XVI como, sobre todo, Bergoglio han legislado y actuado con dureza. La realidad es que los grupos conservadores de las Iglesia Católica, especialmente, de Estados Unidos e Italia aliados a fuerzas económicas, financian medios de comunicación y consultoras que realizan encuestas dedicadas a atacar al Papa.

La teología de Francisco no juzga ni condena. Su estilo es escuchar al otro, reconfortar y acompañar. Siempre habló de obispos pastores insistiendo en que no quería guerreros culturales. Condena la pena de muerte y la posesión de las armas nucleares. Rechaza con fundamentos el capitalismo salvaje, al que se refiere como el sistema que produce ricos y genera pobreza, personas descartables.

Ni hablar de su postura ante el cambio climático y la protección del medio ambiente. Detrás de cada uno de estos ítems, hay miles y miles de millones de dólares en juego. Esto provoca el rechazo de sectores políticos y financieros poderosos. No es gratis. Hasta lo llegaron a acusar de comunista por seguir el Evangelio, el núcleo de la doctrina social de la Iglesia.

Buscan restarle credibilidad y forzar su renuncia. Sin duda dañaron al Papa pero también a toda la Iglesia. Jorge Bergoglio no va a dejar el sillón de Pedro. Es un hombre que no se entrega. Tiene paz, serenidad. La certeza de que la verdad siempre gana. Prevalece. El 14 de marzo del 2013, al día siguiente del inicio de su pontificado comenzaron los ataques contra Francisco.

Las tan mentadas “fake news”, que son noticias infectadas de falsedad. Ante esto él propone el antídoto más eficaz contra el virus que es la verdad: “Una verdad que, entendida desde la visión cristiana, no es sólo sacar a la luz las cosas oscuras, sino que hay que buscarla también en la relación personal. No se la alcanza cuando se impone como algo extrínseco (que viene de afuera), en cambio brota de las relaciones libres entre las personas, en oírse uno al otro”.

No es casual que la encuestadora estadounidense, Pew Research Center haya publicado que Su Santidad bajó el 38 por ciento de su popularidad. Se condice con las últimas declaraciones de Francisco, el líder mundial que más atención concentra: “No se puede creer en Dios y ser mafioso. Quien es mafioso no vive como cristiano, porque blasfema con la vida el nombre de Dios. Hoy necesitamos hombres de amor, no hombres de honor, de servicio de caminar juntos, no de perseguir poder. Si la letanía mafiosa es ´no sabes quién soy yo´ la letanía cristiana es ´yo te necesito´. Si la amenaza mafiosa es ´tú me las pagarás´ , la oración cristiana es ´Señor, ayúdame a amar´”.

Él arenga al pueblo de Dios para que no permanezcan indiferentes, ni replegados dentro de los templos, ni que esperen las directivas eclesiásticas para luchar por la justicia, por formas de vida más humana para todos. Bergoglio es una Biblia que camina, no hay demonio que lo resista.

 Fuente : Alicia Barrios - Diario Crónica

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