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DEPORTES

25 de junio de 2020

San Lorenzo

Un 25 de junio de 1995, San Lorenzo ganaba el Clausura copando Rosario y cortaba una racha de 21 años sin salir campeón.

¡Que 25 años no es nada!

La frase, en tono elevado, retumbó en un Pedro Bidegain vacío, que apenas tenía un par de años de inaugurado: “¿Qué me estás diciendo, Bambino? ¡La puta que te parió! ¿Cómo me vas a sacar en el último partido? Estoy bien, vengo haciendo goles...”. Esteban González no encontraba explicación a lo que el DT le decía. Los argumentos de Veira podían ser válidos desde lo futbolístico, marcando que la velocidad del Perro Arbarello podría abrir a la defensa de Central enseguida y hacer que el paso de los minutos no juegue en contra, pero eso no entraba en la cabeza del delantero. San Lorenzo venía de ganarle a Lanús en un ajustado 1-0, pero Gimnasia ​había superado a Ferro y se mantenía un punto arriba en la tabla con sólo una fecha por jugar.

  Después, el final del cuento en Arroyito es conocido. El Gallego fue héroe entrando desde el banco, cuando a los 32 minutos del ST marcó el gol del triunfo; mientras que en La Plata la ayudita la dio Mazzoni, ya que el triunfo del Rojo lo hizo campeón al Ciclón. Y aunque Héctor Veira, en shock por la emoción creyera que el cabezazo salvador era de Biaggio​, unas horas antes le había avisado a González, después de sacarlo del equipo, que “el gol del campeonato lo hacés vos”.   El Bambino parecía saberlo todo ese año 95. “Estaba convencidisimo de que íbamos a salir campeones”, recordó Damián Manusovich charlando con Olé. Y no fue el único en destacar la importancia del técnico: “Sin su gran motivación, nos podríamos haber caído, pero el Bambi nunca permitió que eso pasara”, agregó el Roly Escudero. Incluso, luego de la victoria ante el Grana en la fecha 18, el DT les avisó a sus jugadores que iría a la TV a convocar a los hinchas para que vayan a Rosario. Y así fue, un rato más tarde, sentado en los estudios de Canal 13 junto a Adrián Paenza, aseguró: “Estoy tremendamente ilusionado. La gente de San Lorenzo ha hecho todo con sacrificio. Se ha ido a la B y ha vuelto a Primera, no ha tenido estadio -ya levantando la voz-, ahora tiene un estadio. Hay que tener fe, hay que tener ilusión, por eso quiero que vayan 25.000, 30.000 personas, con alegría y en familia a Rosario. Y si se da, se da, y si no...”. El periodista, comprendiendo lo que pasaba, le retrucó: “Parece una arenga, Bambino”. Y sí, lo era...   El CASLA tenía un verdadero equipazo. El arco bien cubierto con su capitán, Oscar Passet; una defensa férrea, con un mundialista como el Cabezón Ruggeri de estandarte pero con laderos importantes como el Ruso Manusovich, el Roly Escudero y Arévalo, que cubrió bárbaro la baja de Cacho Borelli, quien llegó para ser titular pero se lesionó en las primeras fechas. Rivadero, Netto y Monserrat eran los motores, mientras que Galetto, Silas y Ortega Sánchez desplegaban todo su talento. Arriba, Arbarello, el Pampa y el Gallego se encargaban de los goles. Había otros, claro, que eran grandes ruedas de auxilio: el venezolano Angelucci, el hondureño Bennett, Gustavo Quinteros, el Bocha Batista y los pibes del club como Ariel Graña, el Yaya Rossi, Gerardo Rivero, Ariel Montenegro, Eduardo Tuzzio...   “Netflix tendría que hacer una serie. Fue impresionante la definición”, tiró la idea el Ruso. Es que el Ciclón llegaba tras años de pelear títulos pero sin poder coronar y cortar una racha de 21 años sin títulos, el Clausura parecía que sería para el Gimnasia de Griguol, más después de que los de Boedo perdieran la punta, a dos partidos del final, por aquel gol sobre la hora del Turu Flores en el Amalfitani.   Pero aquel inflador anímico televisivo de Veira encontró respuestas en los hinchas que armaron una revolución y concurrieron masivamente al Gigante. “La gente se trepaba del micro, era una locura, hasta pensamos que no íbamos a llegar a la cancha”, recuerdan la mayoría de los miembros del plantel sobre aquel viaje hasta el estadio. El DT ya les había avisado en la semana que el Diablo todavía no había metido la cola, él estaba seguro de que no se escapaba. Ni siquiera cuando Netto, un especialista, desvió un penal. Es más: al ver la caravana de Cuervos en Rosario, se paró en el medio del micro y dijo: “Acá juega el campeón”. Y así fue...   Pasaron 25 años de aquel hito, para los que hoy promedian los 40 fue la primera vez que vieron a su equipo campeón. Muchos viajaron al Gigante y hasta fueron parte de aquella multitud que invadió la cancha cuando aún quedaban unos minutitos. Otros fueron a Luján, en esa caminata que organizó Marcelo Tinelli​, hoy presidente cuervo, para agradecerle a la Virgen que al fin se haya acordado del Padre Lorenzo, ya que por aquellos años Jorge Bergoglio todavía no era Francisco y quizá ni siquiera conocía Europa.   Con algunos kilitos de más o algunos pelos de menos, los campeones del 95 siguen vigentes, se ganaron un lugar en la historia que es inoxidable frente al paso del tiempo, porque al final, 25 años no es nada, che...

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