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6 de enero de 2021

Copa Libertadores

En un encuentro parejo en el desarrollo, River pagó cara su falta de puntería y cayó 3-0 ante un Palmeiras que fue eficaz y mantuvo su invicto en el certamen.

River cayó feo ante Palmeiras y buscará el milagro en Brasil

Un golpe durísimo sufrió River Plate al caer como local frente a Palmeiras por 3-0 en el encuentro de ida de la serie semifinal de la Copa Libertadores disputado en el estadio del Club Atlético Independiente. Fue un partido extraño, en el que el equipo de Núñez dominó claramente durante los 25 minutos iniciales e incluso, luego del gol de Rony que abrió el marcador, tuvo un par de oportunidades nítidas para empatarlo.   Pero el equipo dirigido por Marcelo Gallardo no tuvo eficacia frente al arco rival y esa falta de contundencia la pagó muy cara. Además, los millonarios cometieron groseros errores en defensa que terminaron favoreciendo a un muy buen equipo brasileño, que, prácticamente, selló el pasaporte a la final del torneo con goles de Rony, en la primera etapa, y Luiz Adriano y Matías Viña en la parte complementaria.   La revancha será el próximo martes en San Pablo y en la misma no podrá estar presente el colombiano Jorge Carrascal, quien fue expulsado a los 15 minutos del segundo tiempo por una falta descalificadora sobre Gabriel Menino.   Arrancó mucho mejor River, desnivelando tanto con Rafael Santos Borré como con Matías Suárez, quienes en menos de diez minutos generaron dos situaciones claras para el elenco millonario. El colombiano desvió por muy poco un centro de Ignacio Fernández y el ex Belgrano asistió a Jorge Carrascal pero el intento de este último fue neutralizado por ese buen arquero que es Weverton.   Palmeiras intentaba jugar de igual a igual pero la pelota era patrimonio del equipo argentino, que sobre los 20 tuvo otra oportunidad cuando en una de sus tantas escaladas Gonzalo Montiel sacó un centro que Borré no alcanzó a empujar por muy poco. A esa altura River ya merecía la ventaja. Pero al fútbol no se gana con merecimientos. Y esa falta de eficacia se facturó pronto la visita.   Corrían 26 minutos cuando en un ataque aislado Franco Armani rechazó con el pie y tirándose al piso un centro que no llevaba peligro (Paulo Díaz era el único jugador que estaba al lado suyo), la pelota le quedó servida a Rony, quien sacó un disparo cruzado que se desvió en Nicolás de la Cruz y dejó sin chance al arquero que había quedado mal parado.   River sintió el golpe, había hecho todo para ganarlo y lo estaba perdiendo. Y casi lo liquida rápidamente el elenco paulista, al que le anularon una conquista por un offside bien marcado y que inmediatamente tuvo otra chance en los pies de Rony pero esta vez el goleador no estuvo certero en la definición.   El conjunto de Núñez recién reaccionó en los 10 finales del segmento, con Carrascal amigándose nuevamente con la pelota. Y dispuso de dos posibilidades claras para igualar el encuentro. Un cabezazo de Suárez que se fue cerca y un tiro libre de Ignacio Fernández que pegó en el travesaño y se fue por encima del horizontal.   A los dos minutos del segundo tiempo cayó un balde de agua fría sobre el Libertadores de América. Palmeiras, decidido a aprovechar los espacios que dejaba su rival para definir el partido de contragolpe, metió el segundo cuando Luiz Adriano le ganó con el cuerpo a Robert Rojas y se fue solo para definir con un disparo bajo ante un impotente Armani, que esta vez nada pudo hacer.   River siguió insistiendo pero siguió fallando frente al arco rival. Borré perdió con Weverton y en la jugada siguiente Carrascal elevó su cabezazo cuando estaba solo frente al arco. Faltaba mucho, pero aunque el local seguía dominando el trámite del partido, cada vez dejaba más espacios para las réplicas del equipo brasileño. Y en una de esas Patrick de Paula estuvo cerca de marcar el tercero con un disparo de fuera del área que Armani rechazó como el bien suele hacerlo.   Para colmo de males, sobre los 15 a Carrascal se le salió la cadena, golpeó arteramente a Gabriel Menino y vio la tarjeta roja directa. River se quedó con uno menos y, para peor, del tiro libre que generó esa infracción llegó el tercero de Palmeiras con un cabezazo de Matías Viña. Tres goles abajo y con un jugador menos, el panorama era evidentemente negro para el elenco orientado tácticamente por Marcelo Gallardo.   River se quedó sin alma a partir de ese momento. Fue a buscar el descuento pero sin ningún tipo de orden y estuvo más cerca Palmeiras del cuarto que el Millonario del primero.   Terminó siendo un golpe durísimo para un equipo que hasta aquí se había mostrado muy superior a todos sus rivales en los cruces, pero en 90 minutos, por mérito del rival pero en gran parte también por errores propios, quedó en la lona y parece muy difícil que se pueda levantar.

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