Las estadísticas de la economía muchas veces son sometidas a interpretaciones de carácter político, que pueden o no coincidir con la repalidad, y responder a causas y efectos diferentes a las que se afirman. Los datos oficiales y la historia del bimonetarismo

Sino de las decisiones de los políticos argentinos

Reunión entre las más altas autoridades de Hacienda: Hernán Lacunza y Sebastián Katz; del Banco Central: Guido Sandleris y Gustavo Cañonero; y los enviados del FMI que luego estuvieron con el principal opositor al Gobierno, Alberto Fernández

Reunión entre las más altas autoridades de Hacienda: Hernán Lacunza y Sebastián Katz; del Banco Central: Guido Sandleris y Gustavo Cañonero; y los enviados del FMI que luego estuvieron con el principal opositor al Gobierno, Alberto Fernández   Tras la visita de "reconocimiento" de los funcionarios del FMI del nuevo escenario político luego del resultado de las PASO, previo a la misión trimestral en los términos del acuerdo stand-by que se amplió en septiembre de 2018 a USD 57.000 millones, desde las dos mayores fuerzas de oposición, Frente de Todos, que encabeza Alberto Fernández, y de Consenso Federal, liderado por el ex ministro de Economía Roberto Lavagna, resaltaron que los desembolsos del organismo fueron utilizados "para hacer frente a una salida considerable o continua de capital".   En el primer caso, a través de un comunicado de prensa, el Frente de Todos aseguró: "Entre junio de 2018 y julio de 2019, salieron del sistema USD 27.500 millones en concepto de Formación de Activos Externos de libre disponibilidad (fuga de capitales argentinos), aproximadamente y USD 9.200 millones por inversiones extranjeras especulativas (reversión de inversiones de capitales golondrina). En total la salida neta de dólares supera los USD 36.600 millones, lo que representa más del 80% de los desembolsos recibidos hasta la fecha". Alejandro Werner, director del Departamento para el Hemisferio Occidental del FMI junto con Alberto Fernández y Trevor Alleyne, lunes 25 de agosto Alejandro Werner, director del Departamento para el Hemisferio Occidental del FMI junto con Alberto Fernández y Trevor Alleyne, lunes 25 de agosto   Mientras que el día siguiente, en el Ciclo "El campo y la política IV", en el marco de la invitación de Coninagro (Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada), el candidato a presidente por Consenso Federal coincidió con quien compartiera el equipo de gobierno de Néstor Kirchner, sobre el destino de los desembolsos del FMI: "En realidad está sirviendo para financiar la fuga de capitales, la salida de los capitales especulativos que entraron en los primeros años de este gobierno".   Sin embargo, en una economía bimonetaria, en la que coexisten en proporciones muy cercanas los depósitos totales privados en pesos equivalente en dólares (40.500 millones ahora y 55.100 millones antes de las PASO) al de las colocaciones en dólares en los bancos (29.500 millones actualmente, y 32.500 millones previo a las elecciones primarias), la "formación de activos externos", como lo define el Banco Central, por parte del conjunto de residentes y empresas ha sido una constante, en escenarios con y sin un programa de acuerdo de financiamiento con el Fondo Monetario Internacional.   Subibaja con y sin Fondo Monetario   El Balance Cambiario del Banco Central muestra que desde la salida de la crisis económico-financiera de 2002 una singular volatilidad del movimiento neto de capitales al exterior, con un primer período entre 2003 y 2005 en el que salieron más de USD 5.000 millones, equivalente a un promedio de 1,1% del total de la deuda pública y 10,2% de las reservas en divisas de la autoridad monetaria, mientras la Argentina mantenía una deuda con el FMI cercana a USD 10.000 millones.   Luego le siguió un tramo entre 2006 y 2011 en el que el gobierno de Néstor Kirchner decidió no exponerse a las auditorías anuales del FMI, como ocurre con todos los países miembros del organismo, y canceló en el primer día hábil de enero de 2006 la deuda por USD 9.574 millones, y continuó con ese criterio su sucesora Cristina Fernández de Kirchner, en el que salieron del sistema bancario un total USD 77.168 millones, equivalente a poco más de 8,6% de la deuda pública y 29,7% de las reservas en el BCRA.   En los 4 años siguientes, 2011 a 2015, aún sin acuerdo con el FMI, pero con la instrumentación del cepo cambiario y severas restricciones al comercio exterior, se atenúa la salida de capitales a U$S 13.977 millones, representativos de 1,7% de la deuda pública y 18,5% de la posición de divisas de la autoridad monetaria.   Mientras que entre fines de 2015 y julio 2019, ya sin cepo cambiario y con la regularización de los pagos al exterior al cerrarse el largo episodio del default parcial de la deuda pública, y en el que en la segunda mitad se firmó un nuevo acuerdo stand-by con el FMI, la formación de activos externos se aceleró a USD 64.780 millones, equivalentes a menos de 5,5% del total de la deuda pública y 30,1% de las reservas, y volvió a la proporción que se había registrado con anterioridad al cepo cambiario, y sin acuerdo con el Fondo Monetario.   La reacción de los mercados frente a un clima de incertidumbre   La conclusión que surge de esos movimientos de capitales en los últimos 16 años es la persistencia de un alto grado de dolarización de las inversiones de los argentinos con capacidad de ahorro, cuyas causas básicas están lejos de responder a la existencia de un prestamista de última instancia, como es el Fondo Monetario, que financie ese proceso como esgrimen con efectos de campaña algunos políticos, sino a múltiples factores que tienen que ver con decisiones de políticas tributarias, cambiarias y de control del flujo de divisas tomadas en el pasado reciente, pero más aún, de las expectativas futuras que se construyen día a día y que parecen orientadas a repetir experiencias de restricciones y limitaciones a los movimientos financieros con el resto del mundo.   De ahí que ayer, tras las declaraciones de los políticos de la oposición sobre el rol del Fondo Monetario Internacional en la salida de capitales, mal llamada fuga, porque que aún hay libertad plena en el movimiento de fondos con el exterior por parte de cualquier residente bancarizado, el índice de riesgo país superó al cierre los 2.000 puntos básicos (más de 20% anual para un acceder a un préstamo en dólares), se derrumbó el mercado accionario y se acentuó el retiro de depósitos en dólares en los bancos.    Daniel Sticco - Fuente : Infobae

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