Casella , uno de los referentes radicales

De ya no ser

Para trazar ideas es necesario auxilio. Hay plumas que no pasan de moda. Adolfo Bioy Casares semblanteó, respecto de problemas y conflictos varios, que existe una selecta minoría de esas situaciones que recorren el mundo desde el inicio de los tiempos. Incluso fue más incisivo sobre el devenir de la existencia y quizá la política: "La vida es una partida de ajedrez y nunca sabe uno a ciencia cierta cuándo está ganando o perdiendo".   Por allí se puede asomar -parado en un escalón célebre- al presente de la Unión Cívica Radical y su agitado debate interno. Desde su análisis, el dirigente Juan Manuel Casella vislumbró que el intercambio entre correligionarios en Parque Norte, además de hacer a la salud partidaria, podía ser considerado "impredecible".   Lo hizo luego de valorar el tenor político de Roberto Lavagna. Tomando como referencia vintage el retorno a la democracia desde el mandato presidencial de Raúl Alfonsín, haciendo un alto en la estruendosa partida de la Alianza de Chacho Álvarez, lo cual presume el intento de "minimización" del hecho por parte del entonces jefe de Estado, Fernando de la Rúa, y arribando a que en el oficialismo que integra en la actualidad  la UCR hay señales de alarma sobre los riesgos que asumió dicho partido en sus acuerdos de poder.   El enfoque puede ser tan variopinto como interlocutores incluya, ni que hablar de los paralelos que se pueden trazar con el último tramo de la presidencia de Alfonsín en 1989 respecto de economía, juegos de poder, pobreza y otras mieles. Y en referencia al legado del hombre de Chascomús, que incluye el Pacto de Olivos como cuestionable, se privilegian abundantes trazos, en particular su advertencia en cuanto a que conviene poner a resguardo los principios radicales cuando se vislumbra como muy probable la victoria de la derecha. Ese tópico cotiza en euros.   Ni siquiera hace falta echar mano al artilugio respecto de "qué diría o recomendaría Alfonsín en este presente"; ya lo marcó con la historia de testigo. En la aventura de convertir comités en locales de Cambiemos, va de suyo que la UCR jugó política. Eso incluyó poner al servicio de una coalición que no prioriza la política como la autopista del bien común la marca, el palmarés y el predicamento radical.   Ante los actuales lamentos del radicalismo, la máquina de fabricar chicanas disparó con autores varios más que una sutil ironía: "Parece que algunos radicales regresaron al país tras haber partido en 2016...". Si se permite, gráfica con rasgo institucional que el diputado Mario Negri (UCR) haya manifestado ante la prensa en la víspera que "lo que resta para Cambiemos es ahora un salto de calidad". Habló de calidad, no de salto al vacío como parecen remarcar la economía y el deterioro social.   Luis Autalán - Fuente : Diario Crónica

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