En un reportaje exclusivo con DIARIO POPULAR, el gremialista habló de todo y de todos luego de su salida de la CGT, como el bono, la posibilidad de un peronismo unido y el rumbo del gobierno.

"Hay que aceptar lo que decida el pueblo peronista"

Tras su salida de la CGT, Juan Carlos Schmid rompió el silencio y no descartó una PASO en el PJ con el kirchnerismo. El gremialista brindó un reportaje exclusivo a Diario Popular:   -¿Qué opinión le merece la novela por el bono de $5 mil que negoció la CGT?   Es lo único que puede ofrecer un gobierno con este lineamiento económico, es decir, soluciones parciales, que es lo que ha manifestado la CGT hasta incluso cuando yo estuve.   -¿Pero le sirve al trabajador esta cifra?   -Si se le pregunta a un obrero de un pequeño taller mecánico sí pero si consulta a alguien de otra franja de la producción, no.   -¿Cómo observa lo que parece una inminente salida del gobierno de Jorge Triaca?   -Ha dejado de ser ministro de Trabajo y sobre esta situación podría responder quien hoy ocupa una secretaría. Ha pasado a tener un cargo de menor jerarquía, lo que no es un dato menor dentro del programa económico actual: es una señal política.   -¿El escenario actual no amerita una medida de fuerza?   -Desde hace tiempo estamos en una crisis de confianza con el Ejecutivo y, en consecuencia, siempre está latente la posibilidad de una protesta. De hecho, el próximo jueves nos reuniremos en el plenario de la CATT (gremios del transporte) donde alguna protesta se va a decidir.   -¿Con qué modalidad?   - Hay diversas formas de protesta que van desde declaraciones hasta movilizaciones. Vamos a cumplir el tercer aniversario de la promesa de la eliminación el impuesto a las Ganancias y cada vez más trabajadores lo pagan: medio millón más. Es un compromiso que el gobierno no ha cumplido e incluso lo pagan los jubilados.   -Justamente los jubilados quedaron afuera del adicional negociado.   -No estoy de acuerdo con eso como tampoco lo estuvo la CGT. La única forma de solucionar esto es que cambie el programa económico pero el gobierno muestra una tozudez casi suicida, con lo que se ve con la caída del consumo o el derrumbe actividad industrial.   -¿Y qué puede hacer el movimiento obrero para torcer el rumbo del modelo?   Tiene que resistir con las modalidades que tiene, coordinando posturas comunes, con los movimientos sociales para enfrentar esta crisis y siempre ha sido difícil. Es bueno recordarlo y esta dificultad se dio hasta mi salida.   -¿Cómo lograr autonomía política si hoy muchos jefes sindicales pueden terminar siendo furgón de cola del kirchnerismo?   -He señalado mi postura frente al kirchnerismo. Pero esto se tiene resolver en una gran interna del partido, no podemos cuestionar a nadie ni poner filtros. Hay que aceptar lo que decida la mayoría del pueblo peronista, no veo otra salida.   -¿Y apoyaría si esa interna la llegara a ganar Cristina Kirchner?   Si hay una interna, sí. Mi postura no va estar cercana al kirchnerismo pero voy a respetar el dictamen de la mayoría. Por eso hay que estar atento a todos estos realineamientos.   -¿Es posible un peronismo unido?   - Hay que hacer un esfuerzo para darle el mayor volumen y densidad posible. Si no nos ponemos de acuerdo, votemos y listo. Sería un gesto saludable de la democracia como si también ocurriría en la CGT.   -¿Y en qué sector del sindicalismo se va ubicar: va a unirse al Frente Sindical de Hugo Moyano?   -Sigo perteneciendo a la CGT aunque no comparta su conducción. Y estoy tranquilo con mi posición en FeMPINRA (gremios portuarios) y la CATT.   -¿Se arrepiente de haber renunciado a la conducción cegetista?   - No, he formulado la necesidad de convocar a un comité confederal para que haya una nueva síntesis que vaya adaptándose a la nueva realidad.   -¿A cuáles se refiere?   -Al desempleo, caída del poder de compra, el impuesto a las Ganancias, hay para hacer ‘dulce’. Y un incumplimiento de las normas en el que se puede mensurar el fuerte impacto del conflicto aéreo: acá las (nuevas) líneas aéreas que aterrizan no tienen convenio colectivo y por eso debería intervenir el estado para solucionar conflictos, como el ministerio de Trabajo recientemente fusionado con Producción. Y en el tratamiento de las noticias del último conflicto de Aerolíneas estuvo ausente el papel del estado regulando para evitar lo que pasó.   -Algunos gremios denunciaron un lock out patronal para aumentar la cantidad de vuelos suspendidos.   -Cuando Macri siendo candidato presidencial vino a la CATT, hace 3 años, manifestó que su deseo era privatizar la línea área de bandera. Por suerte no pasó. Pero que cada uno saque sus conclusiones con lo que ocurrió el jueves y lo que podría ocurrir.   -¿Se logrará la unidad entre el frente moyanista, la central de Azopardo y las organizaciones sociales?   -Hay que ir dejando la lógica del sindicato poderoso en lo económico y ponerlo al servicio de una discusión en pie de igualdad.   Consultado sobre si hay riesgo de estallido social, Schmid fue claro: “Hay un escenario que va a crujir cada vez más, con el estancamiento de la economía y problemas sociales más fuertes. El gobierno está haciendo lo posible para evitar un estallido social pero hay una situación complicada y no se dan cuenta de la magnitud de la brecha con los más pobres y también con los sectores medios. Los abusos en los cuadros tarifarios van a seguir estando presente lo mismo que los aumentos en los combustibles o en la medicina prepaga alejando a más gente de esta gestión económica”.   Además, cuando se le preguntó si el gobierno es insensible, respondió: “En el tema jubilados no veo ninguna sensibilidad. Tratan a los jubilados como algo descartable, como no tienen renta y dificultades para protestar, y los ven como un gasto pese a que ya pusieron la plata. Y a los que les sacan Ganancias es un asalto del Ejecutivo después de haber puesto sus pesos años atrás. Es gente que tampoco va a ser recompensada en el final de sus días.”   Le preguntamos si mintió el gobierno cuando hace poco más de un año dijo que la reforma previsional no iba a perjudicarlos y afirmó:” Acá todos mienten y especialmente en campaña electoral. El ex presidente francés Jacques Chirac decía que las ‘promesas electorales sólo comprometen a quienes se las creen’.

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