Se trata de Ramón Luna quien mereció un reconocimiento al valor post mortem por la guerra en las Islas Malvinas.

Identificaron al soldado número 101

Octubre comenzó con la emocionante noticia de la identificación del soldado número 100 en el cementerio de Darwin, en las Islas Malvinas. El pasado jueves, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación anunció el reconocimiento de los restos del soldado Ramón Luna, con lo cual, la cifra asciende a 101 desde el inicio de la misión humanitaria el año pasado.

La Secretaría que conduce Claudio Avruj señaló que Luna era cabo de la Policía Militar y "en reconocimiento a su valentía y coraje" le fue otorgada post mortem la "Cruz de la Nación Argentina al Valor en Combate". En su pueblo natal en Santiago del Estero, Pozo del Castaño, una escuela lleva su nombre para recordarlo y rendirle homenaje.

El soldado tenía 18 años y durante sus 36 días en Malvinas mantuvo intacta la ilusión de regresar al continente para contarle a su abuela Isabel cómo eran esas lejanas islas que solo había visto en algún mapa cuando pudo cursar los primeros años de la escuela primaria. 

Sin embargo, en un acto de valentía y honor, el joven cayó cumpliendo con su misión de reabastecer el armamento de sus compañeros. "Olvídenese de la munición, yo me encargo", gritó mientras avanzaba el frente inglés, momentos antes de que la muerte lo alcance.

"Mario tuvo que trabajar desde chico, eran muy pobres. Apenas pudo aprender a leer y escribir, pero su destino de héroe hizo que la escuela de Pozo del Castaño hoy lleve su nombre", contó su medio hermano, Ricardo Palavecino. "Cuando estaba en cuarto año del secundario, pupilo en el Colegio La Salle, me llamaron de un centro de veteranos por un homenaje que iban a hacerle al soldado Luna de la Fuerza Aérea. Fue un shock emocional muy fuerte. Siempre había tenido conciencia sobre ese hermano que había muerto en la guerra, mis tíos eran docentes y leíamos sobre Malvinas, pero ese acto en el que pude sentirme cerca de él me cambió la vida", afirma.

"El 1 de octubre de 1999 viajé por primera vez a las islas. Viajé con mucha ilusión porque uno de sus compañeros, David Alfredo Díaz, me había dicho que iba a encontrarlo en el cementerio porque había sido uno de los primeros caídos", relató su hermano, Ricardo. Sin embargo, recorrió todas las cruces y no encontró el nombre de su hermano. 

Cinco años después el nombre de Mario Luna apareció inexplicablemente en la tumba C.1.10. Fue en 2004 cuando la Comisión de Familiares realizó la reforma del cementerio de Darwin, donde se cambiaron las cruces y placas y se inauguró el enorme cenotafio con los nombres de los 649 caídos.

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