Carla Conte - Rolando Hanglin

En tiempos convulsionados como éstos, donde se revisan viejas convenciones sociales, se rompen prejuicios y se abren (algunas) mentes, suele haber también campo fértil para los extremismos. Y quienes se sienten descolocados por tendencias inesperadas reaccionan como pueden.

Es una manera piadosa de entender la cruzada antifeminista de Rolando Hanglin, profesional de innegable trayectoria en medios y que últimamente pasó de ser una figura reconocida a ocupar ese lugar casi bizarro de un hombre agazapado en su cueva, lugar que durante mucho tiempo fue en realidad el universo en que todos/as nos movíamos.

No es cuestión aquí de "linchar" a alguien que expuso sus ideas. Al fin y al cabo, este es un país libre para opinar. Pero justamente por eso, quizá valga la pena revisar conceptos como "la mujer es la reina del hogar y el hombre tiene la calle", una de las frases de Lani que demuestra un dañino anclaje en el pasado.

Pero Hanglin dijo otras cosas sobre las que hay que prestar atención, porque de "este" lado también hay fanatismos, peligrosos como cualquier dogma que no contempla a otros individuos. "Las feministas son fascistas. Son una forma de autoritarismo, entonces no te dejan hablar y te sacan el micrófono. Son como los militares", disparó el conductor radial y, luego de la primera reacción de estupor, sobreviene cierta reflexión: ¿qué están haciendo algunas mujeres que asusta y duele tanto? ¿Nos estamos vengando en dos años de varios milenios de sometimiento?

No parece ser una respuesta sensata, porque mientras debatimos de manera furiosa, en el camino proliferan los extremismos: las feministas son "feminazis" y los machistas, "recalcitrantes". No puede haber ganadores en una batalla así planteada.

 

Analía Caballero - Fuente : Diario Crónica

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