El ciclón tropical tocó tierra con ráfagas de 250 kilómetros por hora y causó inundaciones y destrozos en Estados Unidos.

Desató toda su furia en el norte de Florida

Inundaciones, destrozos y pánico fueron las primeras consecuencias que dejó el huracán Michael en su llegada a Florida, con ráfagas sostenidas de 250 kilómetros por hora y lluvias torrenciales. El gobernador afirmó que será "la tormenta más destructiva" que enfrentará el distrito "en un siglo".

El panorama era desolador y las autoridades lo advirtieron, por lo que organizaron un amplio operativo para enfrentar la adversidad. Michael llegó al continente con categoría 4, por lo que se convirtió en el más potente que haya golpeado la región conocida como Florida Panhandle, la parte más noroccidental del estado, de acuerdo con los registros que comenzaron en 1851. En consecuencia, el gobernador Rick Scott aseguró que a lo largo de la costa habría una "devastación inimaginable".

Por lo tanto, los habitantes de los distritos que el fenómeno comenzó ayer a golpear tomaron todas las precauciones posibles, tapiando las ventanas y colocando bolsas de arena en las puertas, para contener el avance del agua. Sin embargo, tanta precaución no pudo evitar el desastre.

Golpeó primero

El huracán tocó tierra en la ciudad de México Beach, con viento sostenido de 250 kilómetros por hora, por lo que arrasó con todo. No bien llegó a ese territorio, inundó calles, destrozó el puerto, dejó botes "estacionados" en plena calle, derribó árboles y dañó algunos inmuebles, en especial, hizo añicos las vidrieras de negocios que no habían sido debidamente protegidas.

"Se espera que el huracán Michael sea la tormenta más destructiva que azote el panhandle de Florida en un siglo", dijo el gobernador y a la luz de lo que dejó el fenómeno, no le faltó razón. Ante esta situación, el estado ordenó la evacuación obligatoria del distrito, algo que acataron millones de personas, aunque muchos decidieron quedarse.

A ellos, Scott los instó a no salir de sus casas para evitar la furia del huracán, mientras que centenares de brigadistas fueron organizados para a asistir a las eventuales víctimas. "Tenemos camiones con toneladas de comida, agua y otros implementos para entregar a quienes lo necesiten", anunció el funcionario.

Sigue su camino

Después de golpear el noroeste de Florida, Michael siguió rumbo a Georgia, Carolina del Sur y Carolina del Norte (estos últimos estados, sufrieron hace semanas la furia del huracán Florence), donde se espera que también deje "una gran destrucción".

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