En los países que lograron un desarrollo sostenido en el tiempo, no hay recortes a la universidad. El dinero para la educación siempre parece escaso. Pero debemos esforzarnos para que rinda lo más posible. En Argentina, tanto en la universidad pública como en la privada, se reciben un promedio del 35% de los jóvenes.

Un debate de fondo sobre la educación

En tiempos de análisis y debate del Presupuesto nacional, debe señalarse que si bien es fundamental y clave el papel que la educación tiene en el mismo, todos los actores de la comunidad educativa deberíamos preguntarnos, más allá de los valores numéricos y la asignación de partidas, sobre cómo multiplicar los recursos

Pero no en términos de aumentos de inversión, sino de mejora del rendimiento de los mismos. Para despejar una primera duda, hay que señalar respecto de la cuestión presupuestaria, que más allá de la lógica puja distributiva, este año, se ha trabajado bien desde el Ministerio de Educación y se logró que la casi totalidad de los gremios firmaran la paritaria. 

Además, hay una previsión de aumento del 32% para año próximo, con una paritaria del 25% lo que da un margen para amortiguar impactos inflacionarios, y en caso de ser necesarias ampliaciones, se trate de encarar la mismas, como una dificultad de una magnitud, “manejable”.

En los países que han logrado un desarrollo sostenido en el tiempo, no hay experiencias de recortes a la universidad, es un dato. El otro dato es que siempre el dinero que se cuenta para la educación parece escaso por lo tanto debemos esforzarnos, para que ese dinero rinda lo más posible. Por ejemplo, nosotros tenemos un no docente cada 88 estudiantes, y nuestra experiencia puede servir a otros para que pueda ser de utilidad porque no hay universidad en la Argentina que tenga ese coeficiente.

Llegó la hora de que todos los integrantes de la vida educativa, debatamos abiertamente estos desafíos, en un debate en el que el foco no sea poner en el Gobierno toda la responsabilidad, ni intentando solucionar un desfinanciamiento evitable con más recursos. No sirve pensar ni recortar en la universidad, pero si la Argentina necesita hacer un recorte, el recorte debería ser en todas las áreas de la inversión y el gasto y no solamente sobre la universidad.

A todo lo bueno que tiene la universidad pública, hay que sumarle de diferentes experiencias locales y agregarle algunas cosas que observamos en el extranjero y compatibilizarlas para tener una universidad de excelencia y un buen nivel académico donde hay una concurrencia de los profesores, fundamentalmente los titulares, a dar clases. Donde se exija una asistencia mínima para poder cursar las materias. Los exámenes deben ser de rigor y con exigencia académica, buscando la excelencia.

Cuando hablamos de excelencia hay que tener en cuenta que la educación tiene tres funciones básicas: la extensión, la investigación y la vida académica. Tal vez lo que más importante es la vida académica. La cuestión más trascendente es que en la universidad pública, se reciben en promedio 35% de los jóvenes, y en la universidad privada es una cifra similar.

Mientras que en nuestra universidad se reciben el 55%, de los cuales el 94% provienen de familias que no tienen ningún antecedente de formación universitaria. Entonces vienen con algunas limitaciones que es difícil comprender y los chicos con gran esfuerzo y mucha dedicación, pueden terminar. En primero y segundo año la deserción es del 15%. Es habitual en las búsquedas laborales, las empresas prefieren egresados de la Universidad de la Matanza. En la Argentina, se entregan 16 becas Fullbrigth, que es una entidad internacional que beca a jóvenes para que estudien la misma carrera en idioma inglés, en el extranjero. La UnLam de esas 16 tiene 11.

El presupuesto es muy importante, y tan o más importante es cómo se usan y se multiplican los recursos por el uso eficiente de los mismos. Hay mucho por hacer, mucho por aprender. Los Argentinos merecemos más y lo vamos a lograr. En esa empresa, la comunidad educativa es el actor estratégico y sin lugar a dudas el más importante. 

Fuente : Daniel Martínez - Diario Clarín

Daniel Martínez es rector de la Universidad Nacional de La Matanza

Compartir

Notas Relacionadas

Comentarios