4 personas muertas por jóvenes alcoholizados sin control

Dos hechos diferentes con puntos en común: el exceso de velocidad y la conducción alcoholizada (¿y otras drogas?) por parte de jóvenes conductores.

Urge legislar los delitos contra la seguridad vial.

    Gianfranco Meloni, 21 años, conducía alcoholizado aparentemente a casi 200km/h y embiste y mata a Eduardo Federico Copa (41) y a su papá Osvaldo, (72) que circulaban en un Corsa, que queda destrozado. En el otro el ex futbolista de Boca, Nahuel Zárate (25) embiste desde atrás con una velocidad extraordinaria a un taxi, matando a sus dos ocupantes, Néstor Mormandi (54) y a Norberto Brienza (55), mostrando en el video del hecho un descontrol total del vehículo que sólo es explicable por una alta intoxicación alcohólica y tal vez de otras drogas, lo que explicaría su negativa a someterse al control de alcoholemia.

Los siniestros de tránsito son la principal causa de muerte entre jóvenes menores de 35 años. Más de 3000 murieron el año pasado. El 71% de ellos fueron varones.

Pero ellos no sólo mueren al volante, también matan y hieren a otros.    

Los jóvenes conductores:

  • Protagonizan tres veces más siniestros que los conductores mayores,
  • Son causantes o responsables principales de la mayoría de los hechos que sufren,
  • Mueren más por esta causa que por cualquier tipo de enfermedad,
  • Cometen más errores que los mayores, protagonizan más accidentes univehiculares, conducen más frecuentemente a excesiva velocidad y/o alcoholizados. 

Conductas tan temerarias y graves como éstas ponen de manifiesto la urgente necesidad de:

  • Incrementar significativamente los controles de alcoholemia, que son escasos (ver comparación con otros países) y de velocidad, sancionando severamente a los infractores.
  • Legislar los Delitos contra la Seguridad Vial (ver propuesta de LxV)en particular el de la conducción con exceso notable de velocidad o de alcohol, antes de que otros potenciales homicidas del tránsito, como estos, lleguen a matar.

El delito propuesto en dos oportunidades a los legisladores (y que ni siquiera se ocuparon de tratar), consiste en penar con prisión e inhabilitación especial para conducir automotores a quien condujere cualquier tipo de vehículo automotor a una velocidad superior en 40 km/h por encima de la máxima establecida y al que condujere con más del doble de alcoholemia tolerada por ley (más de 1g/l).

Estos delitos ya existen en los países exitosos en su lucha contra las muertes en el tránsito, pudiendo mencionarse el caso cercano de España. Estamos hablando de “delitos”, y no de una simple infracción o contravenciónantes de que lleguen a matar.

Imágenes: TN, Clarín

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