Los taxis: ¿son realmente un servicio público?

Maltratos y falta de seguridad que sufren los pasajeros

 Tomar un taxi en nuestra ciudad puede significar un viaje a las cavernas de la seguridad vial, que comienza cuando al llamarlo el chofer planta el vehículo en medio de la calle o sobre la senda peatonal, que sigue con la observación que no hay cabezal de seguridad y que continúa cuando uno quiere abrocharse el cinturón de seguridad y no encuentra dónde abrocharlo. Entonces el chofer dice seguramente que “nadie lo usa”, pero que, si quiere usalo, busque debajo del asiento.

     Como la última vez que viajé no estaba dispuesto a ensuciarme las manos para tener aquello que es mi derecho y seguro de vida en el vehículo, le pedí que lo extrajera él. Y ante sus reparos y negativa, me bajé del taxi bajo los atronadores reproches del chofer.

      Estoy convencido de que existen taxistas ejemplares, pero yo no tuve suerte.

     Me subí a otro, a quien tuve que pedirle, por favor, que bajara la radio, sintonizada en la estación que él -y no yo-, había elegido. La apagó, y empezó a darme una perorata sobre política y otros temas que tuve que soportar con estoicismo.

     Avatares como estos, sufrimos todos los habitantes cotidianamente: calefacción o aire acondicionado no los prenden porque les reseca la garganta o les produce resfríos; la seguridad vial no es relevante, siempre dejada de lado desde el uso del celular o el VHF de los radio taxis o mirar el GPS mientras cruza un semáforo en rojo a toda velocidad, el zigzag en avenidas o el giro al lado contrario desde el carril opuesto, con el gravísimo riesgo que eso implica.

     Y no está de más mencionar las numerosas “mafias” que se ocupan de decidir a cuál taxi se puede subir y a cuál no, o cual taxista puede trabajar o cual no, en aeroparque y muchas otras paradas, además de los aprietes a una incipiente competencia de Uber.

     Lo que no termino de entender es eso que ellos mismos dicen, que el taxi es un servicio público: ¿para quiénes?

Dr. Alberto Silveira, Presidente

Luchemos por la Vida

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