Tailandia: cómo pasan los chicos las primeras horas fuera de la cueva y el riesgo del "mal de la caverna".

Los menores y el entrenador recién en unos días podrán ver a sus familias sin vidrio de por medio. Las amenazas físicas y psicológicas que enfrentarán. 

Los jóvenes futbolistas y su entrenador rescatados de la cueva inundada Tham Luang en Tailandia perdieron peso durante los entre 15 y 17 días -fueron rescatados en tres fases, del domingo al martes- que estuvieron atrapados. Es que los primeros 9 días estuvieron en total oscuridad y sin comida. Ahora el grupo está en plena "reinserción" en el mundo exterior y las primeras horas, detallan los expertos, son las más difíciles.

En promedio, los chicos perdieron dos kilos (4,4 libras) de peso con respecto a la información previa que se tenía de ellos. Durante su odisea, pudieron beber el agua que se filtraba al interior de la gruta.

El grupo accedió al interior de la cueva de Tham Luang para explorarla luego de un entrenamiento, el 23 de junio. Pero las lluvias del monzón anegaron rápidamente los estrechos pasadizos. Fueron encontrados por dos buceadores británicos 9 días después, resguardados en una pequeña cámara sobre el nivel del agua. En las imágenes se los vio sonriendo, aliviados, pero visiblemente delgados.

"Se cuidaron muy bien en la cueva", señaló el inspector de salud pública Thongchai Lertwilairatanapong en una conferencia de prensa en el hospital de la ciudad de Chiang Rai, donde se recuperan y permanecen en cuarentena, sin poder ser abrazos por sus padres. 

Los cuatro menores rescatados en la primera fase del operativo el domingo pueden comer y caminar normalmente. En tanto, los cuatro que salieron a la superficie el lunes tienen una dieta blanda. Uno de los miembros del último grupo -formado por cuatro chicos y el entrenador- que llegó al hospital el martes en la noche, padece una leve infección pulmonar.

"Dos miembros del primer grupo tienen también una infección en los pulmones y necesitarán tratamiento médico durante siete días", señaló Thongchai.

Aún más importante, es la salud mental del grupo. Los expertos hablan de la posibilidad de que en estas horas los acechen las pesadillas, la claustrofobia, la tristeza o los ataques de pánico tras una experiencia tan traumática. Esas amenazas fueron resumidas por el diario The Telegraph como el "Mal de la caverna".

Vale recordar que tantos días en la cueva, en un ambiente extremadamente húmedo, es el mejor escenario para contraer desde leptospirosis, que podrían haber contraído a través de la orina de roedores infectados, hasta fiebre por garrapatas.

En un primer momento, los padres de los chicos sólo podían verlos a través de un vidrio, para evitar que contraigan infecciones. Una vez que se fortalezcan sus defensas, podrán acercarse a ellos con ropa esterilizada. 

"Después de semejante trance, el traumatismo puede emerger cuando se está en la oscuridad, en una habitación cerrada, cuando se debe pasar un escáner o incluso cuando se nada" explica Jennifer Wild, del Centro de estudios sobre la ansiedad y los traumatismos, en Oxford, interrogada sobre el drama vivido por los niños en el Science Media Centre.

"Si después de un mes algunos siguen conmocionados, deberán ser observados de cerca por los médicos" analiza Yongyud Wongpriromsarn, experto en salud mental del ministerio de Salud, aludiendo al hecho de que puede aparecer un estrés traumático un mes después de la experiencia sufrida.

"Es importante que los niños se concentren en el hecho de que fueron salvados en lugar de imaginar lo que podría haberles pasado", explica Jennifer Wild.

"Ayudar a los demás en el grupo, pensar en el futuro, volver a la escuela y al seno de su comunidad suponen progresos fundamentales", explica Boonruang Triruangworawat, jefe del departamento de salud mental del ministerio de Salud. Interrogado por la AFP, asegura que los niños tendrán un seguimiento psicológico durante varios meses.

La presencia de su joven entrenador del 25 años, que pasó temporadas en monasterios budistas, fue un factor tranquilizante, destacan las autoridades.

"Estaban todos juntos, como un equipo, ayudándose. Su entrenador ayudó mucho a hacer frente a la situación", destacó este miércoles Thongchai Lertwilairatanapong, del ministerio de Salud en rueda de prensa en el hospital de Chiang Rai, donde están internados.

En la escuela de Mae Sai, a la que acude la mayoría de los niños, sus compañeros esperan su regreso con impaciencia.

Un dato que parecía menor tomó una trascendencia inesperada luego del rescate. Prayut Chan-o-cha, el primer ministro de Tailandia, se enojó cuando le preguntaron por los rumores que indicaban que los chicos habían sido anestesiados antes de iniciar el peligroso camino de más de cuatro kilómetros a través de canales.

"Fue algo para que no estén tan nerviosos y no entraran en pánico", dijo el jefe de la junta militar que gobierna el país desde 2014. Y reveló que él también toma los ansiolíticos que les suministraron.

Por otra parte, los socorristas criticaron a la prensa y la policía anunció el martes la apertura de una investigación después de que dos drones utilizados por medios de comunicación para obtener imágenes de los niños el lunes entorpecieran la labor de los helicópteros que evacuaron a los chicos.

Así, los expertos advierten contra los riesgos de una excesiva exposición mediática, y recomiendan evitar cualquier sesión de fotos o de entrevista de los niños, que deben ser protegidos de la prensa.

"Los niños no deberían dar entrevistas o que se les haga fotos, durante un buen período de tiempo" recomienda Andrea Danese, psiquiatra e investigador especializado en el estrés en el King's College de Londres, citado por Science Media centre.

El centrocampista de la selección francesa Paul Pogba dedicó la victoria de ayer en las semifinales del Mundial de Rusia 2018 contra Bélgica (1-0) a los doce niños y su entrenador atrapados más de dos semanas en una cueva de Tailandia, cuyo rescate se completó este martes.

"Esta victoria va para los héroes del día, bien hecho chicos, sois muy fuertes", señaló Pogba en un mensaje a través de su perfil oficial en la red social Twitter, acompañado de una imagen de los niños desaparecidos el 23 de junio tras internarse en una cueva de la provincia tailandesa de Chiang Rai y rescatados ayer.

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