La oposición de Venezuela analiza un posible portazo a la elección presidencial.

Una cumbre crucial continuaba este jueves en Caracas, en la cual el liderazgo disidente resolvía si rompía totalmente con el régimen de Nicolás Maduro y no se presentaba en las lecciones generales del adelantadas al 22 de abril.

Según fuentes opositoras, la discusión que incluía a las principales fuerzas de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), en su mayoría proscriptas por la dictadura chavista, se presentaba una mayoría inclinada a abstenerse y otro sector, de los partidos más chicos, que se situaba en una posición contraria.

El dilema de la disidencia es que, si se presenta, se arriesga a validar una elección en la cual posiblemente se repitan las manipulaciones de votos que experimentó el país con la designación de la cuestionada Asamblea Constituyente a mitad del año pasado y poco después con los sospechosos resultados en los comicios de gobernadores. Pero si no lo hace, deja el camino libre al régimen para adjudicarse la victoria.

Este debate es consecuencia del fracaso resonante del diálogo en República Dominicana que, desde diciembre pasado, pretendía un acuerdo con el gobierno de Maduro para una salida electoral. Sin embargo, el régimen utilizó es encuentro para ganar tiempo y, a la postre, imponer su decisiones. Se adelantaron las elecciones al 22 de abril, ignorando la demanda opositora para que se diera más tiempo de organización. Y no se levantó la proscripción del liderazgo disidente, ni se liberó a los presos política. De modo que toda la negociación se desplomó pese a los esfuerzos del ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, alineado con el gobierno venezolano, y que demandó a la oposición que firmara el documento que, según Maduro, era la síntesis de un pacto que para la oposición no existió nunca.

La disidencia venezolana no se presentó ya en las elecciones de alcaldes de diciembre pasado, y es ésa la excusa que el régimen utilizó para proscribir a los mayores partidos opositores: Primero Justicia del ex gobernador de Miranda y ex candidato presidencial, el socialdemócrata Henrique Capriles, y Voluntad Popular del más notorio preso político del régimen Leopoldo López. Otra de las fuerzas, la tradicional Acción Democrática, estaba en camino de un castigo semejante, dijeron a Clarín fuentes de la MUD, lo que implicaría la proscripción del ex presidente del Congreso, Henry Ramos Allup.

Los partidos que dudaban en tomar una decisión taxativa en contra de presentarse en el comicio argumentaban que Maduro y sus personeros ofrecieron garantías sobre el trámite de la elección.

Tras el fracaso señalado del diálogo en República Dominicana, los delegados de la oposición fueron sorprendidos por el anuncio de la convocatoria de los comicios anticipados para el 22 de abril, cuando en las conversaciones se planteaba que fuese con 6 meses de anticipación para reformar y depurar el sistema electoral con el fin de que fuesen justos y limpios los comicios.

El diputado Julio Borges, jefe de la delegación opositora en la negociación, denunció que el oficialismo cambió las reglas de juego a última hora, firmando otro documento distinto al que habían negociado el 1º de diciembre pasado con los cancilleres de Chile, México, Bolivia, Nicaragua y las islas Sant Vicente y Granadinas y República Dominicana.

La oposición no ha firmado ningún acuerdo porque, entre otras cosas, pide al gobierno de Maduro que suspenda la inhabilitación de los partidos Voluntad Popular y Primero Justicia, además de permitir la incorporación de Capriles y de Antonio Ledezma, el ex alcalde de Caracas exiliado en España después de escapar de una prisión que lo retuvo más de mil días.

Para la oposición la situación es de suma negativa. La crisis hacia afuera, por las maniobras del gobierno, le ha generado una crisis hacia adentro de atomización y reducción de energía. No ha podido concordar la elección de un candidato unitario que represente a todas las fuerzas, aunque no podría presentarse como postulante de la MUD porque el régimen también prohibió que esa alianza participe en las elecciones como tal. Es un camino cargado de trampas que se van renovando.

El ex gobernador de Lara, Henry Falcón, de Avanzada Progresista, un pequeño partido de la MUD, se ha ofrecido para ser el abanderado de la oposición, pero no tiene proyección en el sector.

Capriles fue quien más ha venido pujando por un candidato único para enfrentar al régimen independientemente que Maduro sea reelegido en el cargo.

Por ahora, la comunidad internacional como la Unión Europea, los Estados Unidos y el Grupo de Lima han rechazado la convocatoria anticipada de las presidenciales de Maduro y han afirmado que no reconocerán los resultados por falta de garantías y condiciones justas. También ayer, la Casa Blanca, reiteró ese punto de vista al rechazar la convocatoria unilateral por parte de la dictadura de elecciones de tramite sospechoso para la fecha anunciada por las autoridades electorales.

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