La derecha en crisis y a los gritos.
El desprestigio de Rajoy del PP y el ascenso de Ciudadanos están abriendo grietas entre estos aliados, con agitados encontronazos parlamentarios.

El auge electoral de Ciudadanos se ha convertido en España en un conflicto cada vez más enconado de Mariano Rajoy con sus aliados liberales que sostienen su gobierno en minoría.

Ciudadanos está a la ofensiva para ocupar el liderazgo de la derecha y sustituir a Rajoy en el próximo gobierno por su líder Albert Rivera. Es un momento muy propicio para que los jóvenes liberales traten de tomar la delantera a los conservadores porque se aproximan elecciones andaluzas, locales, regionales y europeas. El problema es que ambos partidos luchan por el mismo electorado de derechas.

El partido fue constituido por un grupo de jóvenes pertenecientes a la mitad de Cataluña que defiende la unidad con España y con Europa. Alzaron como bandera combatir a los secesionistas que querían romper España y terminaron proclamando unilateralmente la independencia, la peor crisis institucional de la cuarta nación más poderosa de la Unión Europea.

Inés Arrimadas triunfó encabezando la lista más votada, Ciudadanos, en las últimas elecciones autonómicas. Este espectacular auge tuvo su correspondencia española. El partido fundado en Cataluña por Albert Rivera, dio la batalla en nombre del centro derecha liberal en el parlamento español con excelentes resultados.

Su caudal ha crecido alimentándose sobre todo de ex votantes decepcionados con el Partido Popular y el inmovilismo de Mariano Rajoy, con el PSOE quebrado en medio de otro conflicto interno, de los Indignados de Podemos, que rechazaron los vaivenes de su su líder Pablo Iglesias, y electores independientes que acompañan el péndulo hacia la derecha de los europeos.

Las encuestas han exhibido un desgaste de Rajoy y un gran avance de Ciudadanos en las preferencias populares. Hubo sondeos que registraron una escalada que superó a Podemos y acosa o supera en algunas encuestas al Partido Popular. La crisis catalana agitó al nacionalismo español, una mayoría abrumadora de ciudadanos, y eso también dio fuerzas a Ciudadanos, que se convirtió en la fuerza más agresiva contra los separatistas, en consonancia con el patriotismo que ha crecido con mucha fuerza en este país.

Rivera y su partido observan un creciente desprestigio de Rajoy por los casos de corrupción que revelan, especialmente en Valencia, juicio tras juicio, que los principales dirigentes que sostuvieron con éxito a Rajoy, terminan siendo acusados por sus cómplices algunos ya condenados porque siempre tienen varios procesos que afrontar.

Así que Ciudadanos se ha puesto a la ofensiva. Su principal ariete es que firmaron un pacto político, con más de 150 compromisos con Rajoy que permitió al líder conservador sobrevivir en el poder aunque perdió la mayoría absoluta, esta en minoría, y le es imprescindible el apoyo de los liberales.

Juan Carlos Girauta, vocero de Rivera, arremetió este viernes contra Rajoy acusándolo de incumplir reiteradamente sus compromisos del pacto político mutuo que permitió la investidura del actual presidente del gobierno.

“Se zafan de sus compromisos y nos van decepcionando”, proclamó Girauta.

Desde el partido popular, un consejero de Rajoy les respondió: “Que rompan el pacto si tienen valor. Están en una constante campaña electoral”.

Pero la gravísima crisis catalana, que llegó a una ruptura proclamada en el parlamento por los secesionistas, se opone a que los liberales rompan definitivamente con Rajoy y planteen una moción de censura que precipitara elecciones generales anticipadas.

Gritos en el Parlamento

El principal dolor de cabeza para el líder conservador es que se apruebe la ley de presupuestos de 2018, ya muy atrasada, pero Ciudadanos insiste en que para apoyarlo necesita que cumpla sus compromisos anticorrupción. El Partido Popular y el gobierno tienen que lograr la dimisión de la senadora Pilar Barreiro, imputada en la “caso Púnica”, uno de los peores casos de corrupción que afectan de lleno al PP de Madrid, ex fortín de esta fuerza política.

En medio de este conflicto por el poder, los debates en el parlamento entre Rajoy y Rivera han crecido de la aspereza a la mutua agresión verbal. Rostros enrojecidos, tono muy subido con algunos gritos, manos alzadas que apuntan al adversario. “Ustedes no cumplen el acuerdo. La gente seria tiene palabra”, dijo Rivera. En el momento más dramático de uno de esos encontronazos, Rivera acusó a Rajoy de “tapar la corrupción”.

“Vamos a exigir el cumplimiento de todos los puntos del pacto y prepararnos para ser la alternativa”, precisa Rivera.

“No se equivoque de adversarios”, le retruca Rajoy aludiendo a los separatistas catalanes.

Mientras tanto los presupuestos siguen en el aire, y los casos de corrupción son espectáculos muy negativos para Rajoy todos los días, porque hay varios megaprocesos en marcha o inminentes.

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