Carles Puigdemont ahora ve "posible" una solución distinta a la independencia de Cataluña.

El destituido presidente del gobierno catalán dijo que aceptaría la realidad de otra relación con España.

El ex presidente catalán Carles Puigdemont considera ahora que es “posible” una solución para la crisis catalana que no pase por la independencia de la región, ilegal según la Constitución española y para la que, además, el secesionismo no tiene la fuerza política necesaria pues nunca alcanzó el 50% de los votos. El destituido presidente del gobierno catalán dijo que aceptaría “la realidad de otra relación con España”.

En una entrevista al diario belga francófono Le Soir publicada esta mañana pero que se hizo el viernes, Puigdemont dice que el nacionalismo catalán trabajó durante 30 años para que Cataluña consiguiera “otro anclaje en España”, pero que “la llegada al poder del señor Aznar detuvo esa senda”.

Puigdemont dice al diario belga que el origen de la crisis está en 2010 cuando el Tribunal Constitucional español eliminó algunos de los artículos del Estatuto de Autonomía catalán de 2006 (pactado entre el nacionalismo y el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y refrendado en una consulta legal por los catalanes), pero olvida citar que desde al menos 2008 su partido empezaba a apostar por la independencia.

La entrevista también sirve a Puigdemont para criticar a las instituciones de la Unión Europea, cuyas puertas están cerradas para el presidente catalán y que advirtieron durante las semanas anteriores y posteriores al referéndum ilegal del 1 de octubre y a la declaración unilateral de independencia que una Cataluña que rompiera con España quedaría automáticamente fuera del bloque.

Dice Puigdemont que “la incapacidad de la UE, controlada por los Estados, a mantener un discurso sobre las realidades diversas provoca una crisis entre los ciudadanos y la UE”, aunque los estudios muestran que en los últimos dos años aumenta la confianza ciudadana hacia la UE, sobre todo desde la salida de la crisis económica. Al ex presidente catalán le parece “sorprendente” que “mientras hay un enorme interés en la opinión pública europea sobre la situación en Cataluña, los Estados no muestran interés alguno”.

Puigdemont ya recibió esta mañana la réplica del gobierno español en boca del canciller Alfonso Dastis, que se encuentra en Bruselas para una reunión de ministros de Exteriores de la Unión Europea. Dastis dijo a su entada a la sede del Consejo Europeo que lo que tiene que hacer Puigdemont es presentarse a las elecciones regionales del próximo 21 de diciembre para ver ahí qué fuerza electoral tiene tras él.

El PDeCat, el partido de Puigdemont, aparece en los sondeos como cuarta o incluso quinta fuerza política con el 10% de los votos. ERC, también nacionalista, sería la primera fuerza política rechaza ir en una candidatura conjunta con el PDeCat.

El ex presidente catalán también dijo a Le Soir que no sería candidato por un partido y que sólo participaría en los comicios de diciembre si fuera en una lista conjunta de todo el nacionalismo. Pero el diario catalán El Periódico adelantaba esta mañana que Puigdemont finalmente sí habría aceptado ser el cabeza de lista de PDeCat.

Mientras Puigdemont va cambiando de aspiraciones políticas tras dos semanas refugiado en Bélgica, la política catalana sigue su curso y en los medios de Barcelona ya se habla más de los comicios que del presidente fugado.

El ex presidente y los cuatro miembros de su gobierno que siguen en Bruselas junto a él deben presentarse este viernes ante la Cámara del Consejo, el tribunal de primera instancia que decidirá en un plazo máximo de 15 días si son extraditados a España. La decisiones puede ser recurrida en dos instancias judiciales más y el proceso completo podría alargarse hasta febrero.

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